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Universidad de Valladolid

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Pero
López de Ayala
Libro de la caza de las aves
Prólogo
En el nonbre del Padre e del Fijo e del
Spíritu Santo. Amén. Dízenos e amonéstanos
el Apóstol que todas las cosas que avemos de fazer fagamos
en el nonbre del Señor, porque todo don bueno e acabado
de Él viene, e sin Él non puede ser fecha cosa
alguna. E por ende, llamando la su ayuda e la su graçia,
començaré una pequeña obra para exerçiçio
de los omes, por los tirar de oçio e pensamiento e puedan
aver, entre los sus enojos e cuidados, algund plazer e recreamiento
sin pecado; la qual obra será un pequeño escripto
en que departirá de la caça de las aves, e de sus
plumages, e dolençias e amelezinamientos.
Al muy honrado padre e señor
don Gonçalo de Mena, por la graçia de Dios obispo
de la muy noble çibdat de Burgos, Pero López de
Ayala, vuestro humil pariente e servidor, me encomiendo en la
vuestra merçet.
Señor, dize el filósofo
Aristótiles en el ochavo libro de las Éticas, en
la filosofía moral, que a los verdaderos amigos, de buena
e onesta amistança, non los departe la distançia
de logares, que quiere dezir que por estar los amigos verdaderos
alongados uno de otro e arredrados por luenga tierra, la verdadera
e honesta amistança non se pierde entr'ellos, antes está
e dura firme en su virtut. E, señor, grand tienpo ha que
fui e soy alongado de la vuestra presençia e vista por
luengos departimientos de tierra, enpero sienpre la vuestra buena,
verdadera e honesta amistança tovo sienpre en mí
toda su virtut. E, señor, como en las quexas e cuidados
sea grande consolaçión al paçiente aver
memoria de sus amigos, por ende, señor, en la mi grand
cuita e quexa que tove de tienpo aquí en la prisión
do estó, ove por consolaçión acordarme de
la vuestra verdadera amistança. Ca, segund dize sant Isidoro,
la verdadera amistança, quando el ombre está en
buen estado e seguro, faze las cosas muy más dulçes
que son; e si el amigo está en tribulaçión,
la buena e verdadera amistança pone en las cosas contrarias
e tristes, consolaçión e grand aliviamiento. Ca
con la consolaçión del amigo sostiénese
el coraçón del atribulado e non puede caer.
E como por muchas vegadas fui
alegre e consolado de vos en la caça de las aves, así
como de aquel que tove sienpre en ella por maestro e por señor.
E por quanto, señor, en esta arte e çiençia
de la caça de las aves oí e vi muchas dubdas, ansí
en el departimiento de los plumages e condiçiones e naturas
de las aves; otrosí en las fazer e ordenar para tomar
aquellas presiones que deven; otrosí para las melezinar
quando adolesçen o son feridas. E d'esto vi algunos escriptos
que departían d'esto, pero non acordavan unos con otros;
otrosí vi muchos caçadores departir en ello, e
cada uno tenía su opinión, e por esto acordé
de trabajar, por non estar oçioso, de poner en este pequeño
libro todo aquello que más çierto fallé,
así por los libros como por las opiniones de los caçadores,
segund la esperiençia que d'este fecho prové e
vi. E fecho este pequeño libro, acordé de vos lo
enbiar, así como a mi señor e mi maestro, para
que lo vos veades, emendedes e tiredes e añadades lo que
a la vuestra merçed ploguiere, ca en aquella opinión
en que vos quisiéredes e determinaredes, en aquella me
acuerdo.
E en este libro tomaré
esta orden: primeramente mostraré quál fue la razón
que movió los ombres a la caça de las aves; después
porné por capítulos çiertos todo lo que
aprendí e vi e oí en esta arte, así de los
plumages, como naturas e condiçiones de las aves, e dende
la plática del falcón neblí, porque es el
más noble e más gentil de todos; otrosí,
dende porné las dolençias e señales d'ellas,
e remedios e melezinamientos para ellas.
Nuestro Señor Dios, quando
crió el mundo e fizo el ombre, todas las animalias, por
Él criadas, fizo e puso para serviçio del ombre.
E por ende, dixo el profeta David, en el verso del Salterio,
alabando a Dios de las gracias e merçedes señaladas
que fizo al ombre: "todas las obras, Señor, fechas
por las tus manos subjuzgaste a serviçio del ombre, aves
del çielo, e cetera". E porque los serviçios
que el ombre ha de tomar de tales cosas deven ser honestos e
con razón, e porque acordaron sienpre todos los sabidores
que los ombres deven mucho escusar d'estar oçiosos, ca
el oçio es causa e achaque de pecar; ca non se ocupando
el ombre de algunas cosas buenas e onestas, násçele,
dende, pensamiento en el coraçón, del qual pensamiento
nasçe tristura e amortificamiento, e de tal tristura viene
escándalo e desesperamiento, que es raíz de todo
perdimiento. Otrosí, así como el oçio, segund
dicho avemos, trae estos males e daños al ánima,
así, otrosí, trae grand daño al cuerpo;
ca quando ombre está oçioso, sin fazer exerçiçio
e trabajar con el cuerpo e mudar el aire, cárganse los
humores en el cuerpo, donde recreçen dolençias
e enfermedades. E por escusar estos dos daños que vienen
al ánima e al cuerpo en estar los ombres oçiosos,
fallaron aquellos que ovieron de criar los fijos de los reyes,
e de los prínçipes e grandes señores que
los toviesen a todo su poder guardados de ser oçiosos
e trabajasen e fiziesen exerçiçio por sus cuerpos
en algunas cosas buenas e honestas con que tomasen plazer sin
pecado, sirviéndose e aprovechándose de las cosas
que Dios crió e fizo para serviçio del ombre, segund
dicho es.
E entre muchas maneras que cataron
e fallaron para esto, vieron, otrosí, que era bien que
los dichos señores e prínçipes andoviesen
algunas oras del día, como en la mañana e en las
tardes, por los canpos, e mudasen el aire, e fiziesen con sus
cuerpos exerçiçio. E pues ansí andavan,
que era bien que oviesen ombres sabidores en tal arte que sopiesen
tomar de las aves bravas e las segurasen e amansasen e fiziésenlas
amigas e familiares del ombre; e después, con las tales
aves tomasen de las otras aves que andavan bravas e esquivas
por el aire. E que los tales maestros, para fazer esto, fuesen
muy sotiles e muy çiertos en la tal arte, ca asaz sotileza
e maravilla es que por arte e sabiduría del ombre, un
ave tome otra de las que por su naturaleza nunca tomara, nin
en aquella manera que gela fazen tomar. Así como un falcón
tagarote veemos que por sabiduría e arte del ombre toma
una grúa que es una ave tan grande e tan laida; otrosí
derriba el çisne, e la abutarda, e la çigüeña,
e el ánsar brava, e las enbarga en tal manera que un galgo
trava d'ellas e las tiene fasta que el caçador llega e
las toma.
Otrosí, en la caça
de las aves ha otros bienes, ca es una virtut que llama el Filósofo,
en el quarto libro de las Éticas, magnifiçençia,
que quiere dezir grandeza e fechos de grandes señores;
ca noble cosa es, e grande a un señor, tener falcones,
e açores e aves de caça en su casa, ca quien lo
tiene como deve, paresçe[n] muy bien las tales aves en
las casas de los grandes señores; otrosí, en el
canpo, delante ellos, quando cavalgan e van aver tal caça.
E por ende, trabajaron de seguir la tal caça de aves.
E pues que d'ella es la presente
materia d'este libro, porné aquí los capítulos
por los quales podrán saber, aquellos que d'esta arte
tomaren plazer, algunas cosas provechosas para ayuda de la dicha
arte.

Capítulo primero. De
las aves que son llamadas de rapiña, así como açores,
falcones, gavilanes, esmerejones, alcotanes.
Capítulo .ii. De los plumages de los falcones, e primeramente
del falcón neblí.
Capítulo .iii. Del falcón baharí e tagarote.
Capítulo .iv. Del falcón girifalte.
Capítulo .v. Del falcón sacre.
Capítulo .vi. Del falcón borní.
Capítulo .vii. Del falcón alfaneque.
Capítulo .viii. Como se deve regir e governar el falcón
neblí, e çiertas reglas de plática para
ello.
Capítulo .ix. Como se deve alinpiar el falcón del
piojo.
Capítulo .x. Como se deve purgar el falcón del
agua común que non es vidriada.
Capítulo .xi. Como se deve purgar el falcón del
agua vedriada.
Capítulo .xii. De la purga común para purgar el
falcón del cuerpo.
Capítulo .xiii. Del falcón que deseca.
Capítulo .xiv. Del falcón que es assonbrado.
Capítulo .xv. Del falcón que ha güérmezes.
Capítulo .xvi. Del falcón que le remanesçe
el papo.
Capítulo .xvii. Del falcón que tiene el papo lleno
de viento.
Capítulo .xviii. Del falcón que tiene plumadas
viejas.
Capítulo .xix. Del falcón que ha fenchimiento en
el buche.
Capítulo .xx. Si el falcón tiene lonbrizes.
Capítulo .xxi. Del falcón que tiene filandras o
filomeras.
Capítulo .xxii. Si el falcón tiene piedra.
Capítulo .xxiii. De la fístola que se faze en la
llaga del falcón.
Capítulo .xxiiii. De la comezón qu'el falcón
ha en las péñolas, e se las come e las tira.
Capítulo .xxv. Quando se le tira o cae al falcón
la uña.
Capítulo .xxvi. Del falcón que ha clavos en los
pies.
Capítulo .xxvii. Del falcón que tiene los pies
finchados o le arden.
Capítulo .xxviii. Del falcón que se le quiebra
la pierna.
Capítulo .xxix. Del falcón que se le quiebra el
ala.
Capítulo .xxx. Del falcón que se le quiebra el
ojo.
Capítulo .xxxi. Del falcón que ha trópico
e finchazón.
Capítulo .xxxii. Del falcón que ha finchazón
entre el cuero e la carne.
Capítulo .xxxiii. Del falcón que rogeita e tiene
el papo e tripas frías.
Capítulo .xxxiiii. De la ferida del falcón abierta
o çerrada.
Capítulo .xxxv. De la caída o debatidura del falcón
en que se él fiere.
Capítulo .xxxvi. Del falcón que tiene las tripas
fuera.
Capítulo .xxxvii. Del falcón que tiene las quexadas
torçidas.
Capítulo .xxxviii. Como deves fazer la muda a tu falcón.
Capítulo .xxxix. De algunos falcones que no quieren mudar
[e] cómo farás para que tu falcón mude bien
e aína.
Capítulo .xl. Como farás desque tu falcón
fuere mudado.
Capítulo .xli. De los açores.
Capítulo .xlii. De los gavilanes.
Capítulo .xliii. De los esmerejones.
Capítulo .xliv. De los alcotanes.
Capítulo .xlv. Del passo de las aves.
Capítulo .xlvi. De como se deven enxerir las péñolas
quebradas.
Capítulo .xlvii. De quales cosas e melezinas deve andar
aperçebido el caçador e traer consigo.

Capítulo I
De las aves que son
llamadas de rapiña, así como
açores, falcones, gavilanes, esmerejones, alcotanes
De cada día vieron los
omes como naturalmente unas aves toman a las otras aves e se
çevan e goviernan d'ellas, e las tales aves son llamadas
aves de rapiña, así como son águilas, e
açores, e falcones, e gavilanes, e esmerejones, e alcotanes
e otras. E estas sobredichas aves, salvo el águila, nunca
comen otra carne si non fuere de aves que ellas por sí
toman e caçan; pero el águila quando non puede
tomar o caçar alguna ave de las que acostunbra tomar o
caçar, torna a tomar la liebre, e conejo, e cordero pequeño
e aún viene al perro muerto por la grand tragonía
que en ella ha. Otrosí, ha otras aves que algunas vezes
se çevan de las aves que toman, pero comunalmente su vianda
son carniças de bestias muertas, así como son los
cuervos carniçeros, que muchas vezes toman ave biva, pero
su caça naturalmente es la carniza [fol. 91v] de bestias
muertas, e de aquello han su mantenimiento. Otrosí, ha
otras aves que son contadas entre las aves de rapiña,
e toman e caçan aves bivas, e eso mesmo toman e se çevan
de ratones e tales cosas que se crían en la tierra, e
d'éstas son ataformas, budalones, tartarlanes, aguiloches.
E todas las aves de rapiña son mayores las fenbras que
los machos. Otrosí, ha otras aves que su mantenimiento
sólo es de carniças e non toman aves bivas, así
como son buitres, avantos, quebrantahuesos. Otrosí, ha
otras aves que su mantenimiento es carniças, gusanos de
la tierra e frutas, así como son cornejas, picaças
e otras. Otrosí, ha otras aves que su mantenimiento es
de simientes, así como son abutardas, grúas, perdizes,
palomas, tórtolas, pássaros. Otrosí, ha
otras aves que su mantenimiento es de pescados, así como
águila pescador e alcatrazes e otras aves de mar. Otrosí,
ha otras aves que andan ribera de las aguas e su mantenimiento
son peçes menudos e gusanos de los que se crían
en el agua, e paçen fuera en las yervas, así como
son ánades, çisnes, ánsares bravas e otras.
E así ha aves de muchas maneras e diversas e de diversos
governamientos, pero de todas las aves las más linpias
son aquellas que solamente se mantienen de aves bivas, e cada
vez que se quieren çevar toman ave biva, e desque d'ellas
son çevadas non curan de lo que finca, e aunque otro día
lo fallan non comerán d'ello, salvo buscar e caçar
otra ave biva para su comer, e estos son: açores, e falcones,
e gavilanes, esmerejones, alcotanes.
E de tales aves como éstas
tovieron por bien aquéllos que esta arte fallaron de las
tomar e de las amansar e fazer conosçidas al ombre, e
tomar con ellas de las otras aves bravas, e non solamente tomar
con ellas aquellas aves e prisiones e en aquella manera que la
natura les otorgó de tomar; mas con el trabajo e sotileza
del caçador tomasen otras aves e prisiones, e por más
estrañas guisas que las solían tomar, así
como el falcón tomar la garça alta en las nuves,
perdida de vista; otrosí, tomar la grúa yendo alta
por el aire, e así otras aves en muy estraña manera,
lo que nunca tomaran si non fuese por la maestría e sotileza
del caçador. E por esta razón, los señores
e los que tomaron plazer en tal caça, buscaron omes maestros
e sabidores e de buen tiento e de grand sofrimiento para ordenar,
e guardar e caçar con las tales aves. Ca puesto que los
señores e los que esta tal caça pluguiese, tomasen
grand plazer en aver tales aves e las cobrasen e las podiesen
aver, fincávales saberlas regir. Otrosí, puesto
que las sopiesen, como dicho avemos, regir e governar, fincávales
saberlas guaresçer e melezinar quando adoleçían
o eran feridas. E por esto dezía don Juan, fijo del infante
don Manuel e señor de Villena, que fue muy grand señor
e era muy caçador e muy sotil en esta sçiençia
de las aves, que gran diferençia avía de querer
caçar a ser sabidor d'ello en las regir e fazer las aves.
Otrosí, avía grand diferençia de saber fazer
una ave a la saber guaresçer e ser buen çetrero
que quiere dezir buen físico para ellas e buen çurujano;
e porque estas tres cosas, primeramente querer caçar e
aver gran voluntad d'ello; lo segundo saberlo fazer e ordenar
que tomasen tan estrañas aves e por tan estraña
manera como dicho avemos; lo terçero, quando su ave adolesçe
o fuese ferida saberla guaresçer; e todas estas tres cosas
son menester al buen caçador. Fablaron los que esta caça
plugo en muchas maneras en ello, e fizieron algunos libros, cada
uno segund se le entendió e alcançó por
su esperiençia. E como dixe en el comienço, porque
oí diversas opiniones entre los caçadores, acordé
de ayuntar en este libro todo aquello que oí a grandes
señores e muy caçadores que más çierto
avían fablado e fallado, e púselo aquí,
so emienda de los que más ý entendieren, ca lo
oí a grandes señores e caçadores en muchas
partidas. Otrosí, oí lo que dixeron algunos d'ellos
que non vi yo: primeramente en Françia a don Felipe, fijo
del rey de Françia, duc de Borgoña e conde de Flandes
e de Artois, e al conde de Tanquiravilla; e en Aragón
al visconte d'Illa, e a don Pero Jordán Durrés,
mayordomo mayor del rey de Aragón e a don Pero Ferrández
Disar, rico onbre; e en Castilla que dixo don Juan, fijo del
infante don Manuel, señor de Villena, e don Gonçalo
de Miena, obispo de Burgos, e don Enrrique Enriquez, e don Juan
Alfonso de Guzmán, e Ramir Lorençio comendador
de Calatrava, e Garci Alfonso de la Vega, cavallero de Toledo,
e don Juan Núñez de Villazán, alguazil mayor
del rey, e don Fernand Gómez de Albornoz, comendador de
Montalván, e lo que dixeron dos falconeros: Juan Ferrandes
Burrillo, falconero del rey don Pedro, e Pero Menino, falconero
del rey don Fernando de Portogal. Ca todos estos supieron e saben
mucho en esta arte, e fizieron muchas curas en las aves que son
muy çiertas e muy provadas. E luego, primeramente, diré
de los plumages de los falcones, e quantas maneras de plumages
deven aver. E después diré como se deven melezinar
quando adolesçen e son feridas de garças, o grúas
o en otra manera qualquier. E trabajaré más en
la plática del neblí e en su regimiento, ca en
verdat éste es el más noble e mejor de todas las
aves de caça, e quien buen tiento tomare con el neblí
en todas otras aves podrá tomar tiento.

Capítulo II
De los plumages de los falcones, e primeramente
del falcón neblí e de sus façiones
Falcones, entre los caçadores,
comunmente son llamados seis plumages o seis linages d'ellos,
es a saber: neblís, baharís, girifaltes, sacres,
bornís, alfaneques; de los tagarotes non fago mençión
aparte porque son contados por baharís, ca como quier
que en el plumage aya diferençia del baharí sardo
o mallorquí o de romanía con el baharí tagarote,
pero en todas las condiçiones son una naturaleza, segund
más conplidamente diré adelante, en el capítulo
en que fablaré del falcón baharí. E devedes
saber que en todas las tierras de cristianos, salvo en España,
son llamados estos seis plumages por sus nonbres, ca al girifalte
llaman por su nonbre así girifalte, mas non falcón,
e al sacre, sacre e al borní e al alfaneque llámanlos
laneres, e a estos todos non los llaman falcones, antes dizen
que son villanos, así como quien dize falcones bastardos
o fornezinos e solamente al neblí e al baharí llaman
falcones e gentiles, ca han las manos grandes e los dedos delgados
e en sus talles son más gentiles, que han las cabeças
más primas, e las alas en las puntas mejor sacadas, e
las colas más cortas e más derribados en las espaldas,
e más aperçebidos e más ardides e de mayor
esfuerço, e en sus governamientos son más delicados
de los otros que dicho avemos, e quieren ser governados de mejores
viandas, e ser sienpre traídos muy bien en la mano por
el grand orgullo que han, e non assosiegan mucho en el alcándara
e son de grande coraçón.
E los girifaltes, e sacres,
e bornís e alfaneques son de otros talles e façiones
en los cuerpos, e en las colas más luengas, e las cabeças
grandes, e las manos más gruesas, e los dedos más
cortos e más gruesos, e sufren mejor aunque les den e
[fol. 93v] goviernen de más gruesas viandas, como quier
que de qualquier plumage que sea el ave si le dieres buena vianda
e sea bien traído, sienpre lo fallarás en el su
bolar e caçar e en estar más sano. Pero unos falcones
ha que mejor se paran a sofrir en ser governados de más
gruesa vianda que otros, ca si tu dieses la vianda con que el
borní o el sacre se goviernan al neblí poco tienpo
te servirías d'él, ca de su natura es tan delicado
que luego se cargaría de dolençia e se perdería.
E los falcones neblís
en todas las tierras son llamados gentiles, que quiere dezir
fijos dalgo; e en Castilla e Portogal son llamados neblís,
pero al comienço fueron llamados nobles e por tienpo corronpiose
este vocablo e dízenlos neblís; e en Aragón
e Cataluña llámanlos pelegrines, por conparaçión
de los pelegrinos e romeros que andan por todas las tierras e
por todo el mundo, que así son los falcones gentiles o
neblís o pelegrinos, que todo el mundo andan e atraviesan
con el su bolar partiendo de la tierra donde naçieron.
Pero en Françia, e Alemaña e Italia llaman falcones
pelegrines a unos falcones neblís que algunas vezes son
fallados e tomados que han las tiseras más luengas ya
quanto que los cochillos mayores e passan d'ellos, lo que comunalmente
non han los falcones. E quando tales falcones pelegrinos son
tomados préçianlos mucho ca salen muy buenos. E
devedes saber que los falcones neblís crían e nasçen
en la alta Alemaña, en una comarca que es llamada Assuega,
e otrosí en Noruega e en Pruza, e de allí los conpran
los mercadores e los traen en las coques de Alemaña quando
vienen en Flandes, e traénlos a Brujas e de allí
los lievan por todas las tierras a París, en Bramante,
en Henaut e en Inglaterra, e d'ellos traen en [fol. 94r] España
a los reyes e a los señores que lo encomiendan a los mercadores
quando allá van a Brujas e gelos traen. E estos falcones
así traídos de los mercadores son muy peligrosos
de tomar ca vienen cargados de agua e de malos umores por el
govierno de las malas viandas que les han dado, ca por non fazer
los mercadores gran despensa e costa con ellos danles carne de
vaca e de oveja e comunalmente, lo más, les dan perros
e aún dizen, aquellos que los traen, que la vianda más
liviana que fallan para ellos es la carne del perro. Pero estos
falcones así governados, como dicho he, son en grand peligro,
ca desque los toman los señores e caçadores que
los conpran e los tornan a las buenas viandas mueren muchos,
dellos de las filandras o filomeras o del agua vedriada, e dellos
que desecan, e esto es porque con la buena vianda que después
comen muévense los umores malos de que avían cargado
con las malas viandas e vienen a resolvérseles en dolençias
mortales. Otrosí, los tales falcones, de que dicho avemos,
son duros falcones de fazer por quanto son tomados muy çerca
donde criaron e nasçieron, e aun algunos d'ellos en los
nidos, e non saben mucho del caçar porque muy poco tienpo
se çevaron por sí, pero los que escapan e son fechos
salen muy buenos e muy seguros. Otrosí, ha falcones neblís
que crían en el condado de Saboya, en las montañas
que son e parten el dicho condado de Saboya e la tierra del señor
de Milán, e estos tómanlos en los nidos e non salen
tan buenos, e quando los tienen los mercadores para vender entre
otros falcones suyos luego los conosçe ombre que así
como muestran la claridat para que ombre vea los falcones do
están en sus alcándaras en las cámaras,
luego, los falcones tomados [fol. 94v] de los nidos, gritan e
dan bozes e espelúzanse e alçan las alas e paresçe
e muestran su pequeño esfuerço. Otrosí,
muchos falcones neblís se toman bravos por muchas partidas
del mundo e en muchos reinos, e vienen de la tierra e comarcas
donde crían e nasçen, e vienen con el passo de
las aves, así como con sisones, palomas e otras aves de
passo; e estos falcones así venidos los unos se toman
muy tenpranos como en el mes de setienbre o otubre e novienbre
e dizienbre, e los que se toman dende adelante fasta comienço
de febrero son más tardíos para fazer, e llámanlos
en Françia a estos falcones tardíos así
tomados falcones de rapela, e salen muy buenos ca saben ya mucho
del caçar e trahen todo el plumage deslavado de las aguas,
que ha grand tienpo que duermen fuera e traen la cola toda roçada
en las puntas de las péñolas del estribar que fazen
sobre ella quando toman las prisiones e se çevan en el
canpo, e préçianlos mucho los caçadores,
porque tales falcones como estos non ha en ellos otro trabajo
sino fazerles seguros e señoleros, que quanto el caçar
ellos lo saben ya. E a los falcones primeros que diximos que
eran tomados más tenpranos llaman en Françia falcones
presos sobre el país, e en Castilla a todos los falcones
así tomados de qualquier plumage que sean llaman falcones
çahareños o araniegos. E quanto en Castilla los
mejores neblís que se toman son los de Las Roçinas
e en tierra de Sevilla. Otrosí son muy buenos en Portugal
los que se toman en el canpo de Santaren, e todos estos falcones
salen muy buenos ca se toman muy lexos de la tierra donde naçieron,
ca segund todos cuidan ellos vienen de Noruega e Pruza e Assuega
e de cabo de la alta Alemaña do criaron e naçen,
e venieron con el paso [fol. 95r] de las aves, ca en España
non fue ombre que fallase nido del falcón neblí.
Otrosí son muy buenos estos falcones así tomados
en las Roçinas e çerca las marismas por quanto
de cada día se çevan de aves de ribera, así
como en abocastas, ánades, garçotas, e otras aves
que son raleas buenas, porque el falcón neblí de
su naturaleza ha de tomar a ellas. Otros falcones neblís
se toman en Castilla en los pinares de Olmedo e de aquellas comarcas,
e estos non salen tan çiertos nin tan seguros como los
que diximos que se toman en las Roçinas, ca estos falcones
tomados en los pinares son más bolliçiosos ca sienpre
se çevan en palomas, e cornejas e sisones que son raleas
peligrosas, lo uno porque ha muchas d'ellas, e otrosí
porque el falcón se va muy lexos a perder con ella e [si]
alcança çévase e piérdelo muy aína
el caçador. E así, en muchos reinos e partidas
se toman falcones neblís bravos, e los unos de una comarca
salen mejores que los otros, pero tan noble es el falcón
neblí e de tan buen esfuerço que si con él
trabajares sienpre fará bien, como quier que el plumage
bueno e ser tomado en buena comarca e en buen tienpo e buena
mano de caçador e grand sofrimiento e buena vianda, mucho
emiendan en el neblí, e el contrario d'esto non ha dubda
que daña. E deves saber que el falcón neblí
pocas vezes acaesçe al ombre de escoger en ellos, ca non
ha en esta tierra tantos, e quando ombre lo cobra toma lo que
falla, pero si acesçiere que los ayas de escojer, así
como en los lugares que los mercadores los tienen ayuntados para
vender o si los rederos que los toman [fol. 95v] acaesçe
a las vegadas tener dos o tres d'ellos, deves saber e conosçer
sus plumages porque tomes de lo mejor. Falcones neblís
ha que han lo blanco mucho e muy blanco e lo ál como gris,
e son estos falcones llamados en Françia falcones de dames,
que quiere dezir falcones de dueñas, e son muy fermosos
e dulçes de fazer e de muy buen talante e han el plumage
muy bueno e non tan brozno como los otros plumages e aún
han las colas un poco más luengas e salen buenos garçeros,
e a tales falcones de tal plumage suelen en Castilla llamar los
falconeros e caçadores donzellas e en Françia llámanlos
blanchartes. Otros falcones neblís ha que su plumage es
ruvio e la pinta gruessa e son de grandes cuerpos e salen muy
buenos altaneros e garçeros. Otros falcones ha que de
su plumage son como pardos e la cabeça pintada e la pinta
orlada de amarillo, e son falcones espessos e de buena façión
e mucho enplumados e llámanlos en Castilla a tales como
estos coronados; e, si tal lo fallares, trabaja con él
e non te duela el tienpo que con él afanares. Otros falcones
neblís ha que de su plumage es aver una pinta menuda e
delgada e mucha e como amarilla, e a estos llaman en Castilla
zorzaleños, que quiere dezir pintados como zorzales, e
comunalmente son falcones menudos, e estos son muy bolliçiosos
e van mucho a las raleas e a las palomas e de poco sosiego son,
e a tales como estos cárgalos de cascaveles fasta que
vayan asosegando, e d'estos salen buenos altaneros. Otros falcones
ha que han el su plumage como prieto e son llamados rocazes e
son duros de fazer, pero danse a bien e salen muy buenos altaneros
e garçeros e grueros; guárdate de los ensañar
ca de ligero se ensañan.
E después que por el
plumage, segund dicho he, ovieres catado tu falcón, catarlo
has por las façiones en esta manera: que aya las espaldas
descargadas e buen pecho e de grand carne en el cuerpo e en las
coxas, e buen çanco, grueso e corto, las manos grandes
e los dedos delgados e luengos, e las ventanas bien abiertas
e que aya unas pocas plumas que le salgan por ençima de
los onbrillos de cada parte, ca pocos falcones las han, e que
sea bien enplumado, e la cola de pluma mucha e gran estropajo
d'ella e la péñola dura, e quanto más bravo
e más esquivo fuere al comienço tanto mejor fiuza
ten en él. Otrosí el torçuelo neblí,
si lo fallares de buen plumage, trabaja con él ca salen
muy buenos altaneros e son muy buena compañía el
torçuelo neblí e el torçuelo borní,
ca el neblí torçuelo es muy ligero e pónese
muy alto e el borní torçuelo síguelo e sube
con él e assosiega el neblí con el borní
porque el borní non sabe ir a ralea, e sey çierto
que fazen fermosa bolería los dos. E yo vi un neblí
torçuelo muy buen garçero al señor de la
Ribera, camarero mayor del rey de Françia.

Capítulo III
Del falcón baharí e tagarote
Algunos ternán que es
sin razón fablar antes del falcón baharí
que del falcón girifalte por quanto los girifaltes son
muy grandes falcones e de muy grand pareçer e los preçian
muchos los señores, e los que buenos salen d'ellos [son
muy maravillosos garçeros e grueros], pero non lo deven
tener a maravilla ca segund diximos en el comienço d'este
libro fablando de los plumajes de los falcones, el falcón
baharí es llamado en todas las tierras, salvo en España,
falcón gentil segund sus condiçiones e façiones
e manos e dedos e ardideza en que paresçe al falcón
neblí, lo que non han los falcones girifaltes ca quien
bien catare e considerare un girifalte fallará que paresçe
un grand borní. E otrosí, segund que diximos, es
villano en aver las manos gruesas e los dedos cortos; otrosí
non ha dubda que los girifaltes como quier que después
que son fechos son muy buenos falcones, pero al comienço
son graves de fazer ca de su naturaleza son covardes lo que non
han los baharís ca son ardides e aperçebidos de
su natura. E por ende diré aquí primero del falcón
baharí. E devedes saber que los falcones baharís
crían d'ellos e los más en la isla de Çerdeña
e son llamados sardos; otros baharís crían en la
isla de Mallorca e son llamados mallorquís e son mejores;
otros crían en Romania e estos son grandes falcones e
muy buenos. E todos estos son muy buenos falcones para grueros
por quanto son muy raviosos e caninos e travadores. E los falcones
tagarotes que son contados por baharís, crían allen
mar en el África. E de todos los falcones baharís
pocos d'ellos ha para altaneros, ca con la gran fanbre que muestran
non se tienen en lo alto e desque veen las ánades aguadas
luego se posan e quieren pescar e toda su ligereza es en lo baxo;
pero algunos d'ellos salen buenos altaneros. E yo vi al rey don
Pedro un falcón baharí mallorquí, que llamavan
Donzella, e traíalo un su falconero que dezían
Alfonso Méndez, que era muy buen garçero en la
ribera, más alto que neblí de quantos el rey avía
que traía estonçe, quando yo esto vi, bien quarenta
altaneros neblís, sin garçeros e sin grueros, que
avía seis lançes de grúas de neblís
e de baharís e sin girifaltes e sacres. E son los baharís
muy buenos grueros de aventaja. E yo vi un baharí sardo
al rey don Pedro que traía Ruy Gonçales de Illescas,
comendador de Santiago, que era su falconero, e sin ayuda de
otro falcón derribava la grúa e la çigüeña
prieta e la ansar brava e el çisne e lo tenía fasta
que llegava el galgo. Otrosí, los falcones baharís
e tagarotes son buenos grueros e acorredores. E yo vi al rey
don Pedro un tagarote que traía un su falconero que dezían
Juan Criado e llamavan al falcón Botafuego e sin ayuda
de otro falcón matava grúa e non era muy grande.
Otrosí todos los baharís, así sardos como
mallorquís e de Romania, e tagarotes son muy buenos perdigueros,
ca su ligereza es en lo baxo e buelan el pecho por el suelo e
muy fermoso, e buelan bien por el alcaraván. E son los
baharís falcones muy seguros e non van a las raleas como
los neblís. E sus plumages son d'esta manera: los baharís
sardos son rocazes comunalmente; los mallorquís e de Romania
son más ruvios e más granados e de mayores espaldas
e más ardites. Los tagarotes son más apartados
en el color e en el talle, ca son falcones pequeños mucho,
que non ha de grand plumaje tan pequeño falcón
e son como amarillos. E como dixe en el capítulo del neblí
a todos estos baharís llaman en Françia falcones
gentiles, e dizen falcón gentil de Çerdeña,
o falcón gentil de Romania, e por el tagarote, falcón
gentil taharoth. E en Aragón llaman a todos los falcones
baharís e tagarotes monterís. E en sus façiones
catarlos has como el falcón neblí, que aya derribadas
las espaldas e grand carne e grande coxa e buen çanco
e grand mano e los dedos luengos e delgados e grandes ventanas.

Capítulo IV
Del falcón girifalte
Los falcones girifaltes son
falcones que han grandes cuerpos, más que ningunos otros
falcones. E crían en Noruega e en aquellas partidas do
diximos que crían los falcones neblís e non se
falla que en ningunas otras tierras críen; e tráenlos
a Flandes quando traen los neblís. E son los girifaltes
muy duros falcones de fazer, e comunalmente pocos d'ellos escapan
que non sean gotosos, o çiegos de poca vista, o covardes
e de pequeño coraçón. E son a guardar los
girifaltes, al comienço, al fazer del capirote ca son
los falcones de todos que peor lo toman, e si non toma ombre
buen tiento en ello al comienço, toman con el capirote
atan gran enojo que non lo quieren consentir, e con la porfía
del que gelo quiere poner viene a se assonbrar. E los plumages
de los girifaltes son estos: unos ha que son llamados blancos,
en manera que han muy poco de lo gris e estos son finos de Noruega
e son muy preçiados de los señores grandes por
la su fermosura, e salen muy buenos garçeros. E yo vi
un girifalte que fue presentado al rey don Carlos de Françia,
padre d'este rey don Carlos que agora reina en Françia,
e fue tomado el girifalte en la isla de Lairón que es
çerca de La Rochela, e fue tomado bravo que es maravilla,
ca yo nunca oí dezir que girifalte se tome en estas tierras
de aquí çahareño, e era este girifalte tan
blanco como una paloma blanca salvo unas pocas pintas al través
en las coxas, e por la su grandeza e cabeça e manos e
talle se conosçía por girifalte, e non curaron
de fazer con él que fuese garçero nin bolase por
presión, salvo tenerlo así por maravilla ca el
rey lo preçiava mucho.
Otrosí ha girifaltes
que son llamados letrados porque lo blanco han muy blanco e lo
ál muy prieto, e bien conparado todo, en guisa que paresçe
como libro escripto de letras gruesas e por essa conparaçión
son llamados letrados e salen d'ellos muy buenos. Otros girifaltes
ha que son llamados grises porque lo que han prieto es como una
peña grisa, e han fermoso plumage, e salen buenos e muy
ligeros. Otros girifaltes ha que son prietos e son llamados rocazes,
e son de grand esfuerço pero que sean feos. E d'estos,
así prietos, vi uno a mossén Burreu, señor
de la Ribera, camarero mayor del rey de Françia, e enbiáragelo
en presente el grand maestre de Pruza, e era tan rocaz e prieto
que apenas se devisava lo blanco, e era el mejor garçero
del mundo. E devedes saber que el girifalte que se da a bien,
mata muy más ligero e mejor garça o grúa
o la prisión a que fuer lançado que ningund otro
falcón, ca la garça mata muy alta, e al sobir non
faze tantos tornos como el neblí e va más derecho
en sus buelos, e como quier que por la su grandeza se alça
pesado de la mano, pero desque comiença a cavalgar el
aire todavía cobra mayor ligereza.
E devedes al girifalte fazer
en el comienço matar liebre, ca lo uno pierde las cosquillas
que ha en las manos, ca de su naturaleza son cosquillosos, otrosí
cobra ligereza e sabe sofrir el ressuelgo en el trabajar que
faze con la liebre en el alçar e venir a ella. Otrosí
es muy bueno al girifalte fazerle bolar la perdiz por quanto
la perdiz buela luengo trecho, e saca mucho el buelo al falcón
e a qualquier ave que la siga. Otrosí es bueno al girifalte
bolar por la lechuza, porque monta mucho e porfía e esle
como traína de garça para adelante. E desque en
estas cosas oviere bolado algund tienpo el girifalte e cobrado
ligereza, podrás fazerle garçero dándole
sus traínas e echándolo con otro maestro desque
la garça se rinda; e algunos ha que son de buen esfuerço
e de buen talante e la matan por su voluntad. E los girifaltes
es bien de los traer sienpre en la mano ca como son pesados,
si se derraman en el alcándara podrían peligrar.
E cada vez que el capirote tiran, quiérense falagar con
el roedero e fazer plazer.
E quando quisieres escoger el
girifalte lo primero que farás, cátale por los
pies si ha clavos en ellos o los tiene finchados que es comienço
d'ello; otrosí cátalo por la vista como quier que
sea grave de catar, ca terná los ojos claros e avrá
poca vista, pero cátalo mostrándolo algund roedero
o otra cosa por ver si es aperçebido en la vista. E por
las façiones cátalo que sea bien derribado de las
espaldas e non sea corcobado, e que sea de buena carne, e de
buena coxa, e buen çanco, e buenas ventanas, e buenas
manos, e los dedos cortos e gruessos, al contrario del neblí,
e non sea cabeçudo. E el torçuelo del girifalte
es muy bueno e sale buen garçero e es muy ligero, mas
es sañudo e muy delicado e malancónico e ha menester
ombre sufrido.

Capítulo V
Del falcón sacre
Los sacres son falcones grandes
de cuerpo e han las colas luengas e crían en Noruega e
en aquellas partidas do diximos que crían los neblís
e girifaltes, e con ellos los traen los mercadores. Otrosí
falcones sacres que crían en Romania e son muy buenos.
E de los sacres han lo que los otros falcones, ca dellos ha ruvios
e dellos más prietos e dellos más blancos, e de
todos salen buenos. E han los sacres en su plumage lo que non
han otros falcones, ca por muchas mudas que el falcón
sacre mude tal se finca como era antes e non muda el color de
las plumas como fazen todos los otros falcones, salvo qu'el plumage
non finca tan brozno como quando era pollo e fázensele
unas orladuras en derredor de las plumas que asaz poco devisan.
Pero yo vi un falcón sacre que era de los de Romania e
fue mío e dilo a don Álvar Pérez de Guzmán,
e a las quatro mudas fizo los cuchillos mayores, dos de cada
ala, así blancos todos como de una paloma blanca e todas
las plumas de en derredor del cuello, grandes e pequeñas,
e una péñola de la cola e perdiose; e creo que,
si non se perdiera e lo podiera ombre mudar, que le viera a otra
muda muchas más péñolas blancas fasta que
por tienpo todo fuera blanco, ca muchas plumas, grandes e pequeñas,
tenía ya como pintadas de blanco. Otrosí de los
sacres es lo que es de los neblís, ca los que toman bravos
por las tierras, que son llamados çahareños, son
los mejores, pero que ha en ellos algún afán de
los fazer e salen d'ellos muy buenos garçeros e grueros
e para toda cosa buenos. Otrosí los sacres son buenos
perdigueros e buenos lebreros, pero non entran en la liebre salvo
los que son tomados çahareños, como dicho avemos,
e matan bien lechuza e alcaraván e buelan mejor con viento,
e páranse mejor a él que otros falcones ningunos.
E los torçuelos d'ellos son así muy buenos. E yo
vi al rey don Pedro un sacre torçuelo que fue del rey
don Alfonso, su padre, e traíalo Ruy Gonçales de
Illescas, comendador, era muy maravilloso garçero. E han
menester los falcones sacres buen tiento e quieren sienpre andar
çevadizos, ca muy de ligero se rebotan. E a los falcones
sacres non los ponen en la ribera porque son falcones pesados
para remontar, pero en Bramante e en Françia buelan con
ellos en la ribera, mas non son altos, mas los torçuelos
son mejores para ello. E quando los catares, para mientes que
sea bien descargado de las espaldas, e de buena carne, e de buena
coxa, e buen çanco, e los dedos cortos e gruessos, e la
cola más corta que podiere ser, e las puntas de las alas
luengas e buenas ventanas bien abiertas. E non lo olvides en
la alcándara, ca se fazen truhanes e dellos enbravesçen,
e la buena mano del caçador es la mejor alcándara
que qualquier falcón puede aver.

Capítulo VI
Del falcón borní
Falcones bornís crían
en muchas partidas. Crían en la alta Alemaña e
en Noruega e en aquellos lugares do crían los neblís
e girifaltes e sacres. E en todas las tierras, salvo en España,
son llamados laneres. E los que traen de Alemaña son buenos
e seguros e grandes de cuerpos. Otros bornís crían
en tierra de Saboya e de León del Ruédano, que
es entre el Inperio e Françia, e son muy buenos. Otros
crían en Castilla, en Álava, e en Guipuzca, e en
Viscaya, e en Mena, e en Losa, e en Asturias de Santillana e
Asturias de Oviedo, en Galizia, en Santiago de Montetizón.
E d'estos son muy buenos los de Galizia e son rocazes e muy buenos.
En Asturias de Santillana ha una muda que llaman tagre e han
plumas entre los dedos. E d'estos d'esta muda de tagre vi al
rey don Pedro un torçuelo, que fuera de Garçilaso
de la Vega, que dezían Cristalejo e era buen altanero,
en manera que sin conpañía matava dos pares de
ánades mayores tan bien como un neblí. E vi de
los de Asturias de Oviedo un falcón borní, prima,
tuerto, al obispo de León, don Diego Ramírez de
Guzmán e diole al rey don Pedro e era muy buen garçero.
Pero de todos los bornís, los que llaman provinçiales
en Castilla e en Françia son llamados laneres de Crao,
éstos son los mejores. E tómanlos de passo, después
de sant Juan fasta sant Miguel en el Crao de Arlé, que
es en Proençia, e tómanlos en la Plana de Lunel
e en Florencat e en derredor de aquella comarca que es Lenguadoch,
en señorío del rey de Françia, e todos son
llamados de Crao e son muy buenos e ligeros e cada año
pruevan mejor; e son muy buenos para perdiz, liebre, lechuza,
alcaraván, doral e garçota; e d'estos, los torçuelos,
que son llamados laneretes, préçianlos mucho en
toda Françia para la ribera, e non curan de otro salvo
que sean de Crao e salen muy buenos altaneros e fazen muy buena
conpañía a los neblís e assosiegan mucho
con ellos, ca todo el día andan sobre el agua e non se
parten de allí nin van a raleas; e échanlos primero
que los neblís, porque si raleas algunas ha, fuyan e ellos
non las siguen; otrosí assosiegan las ánades e
quando el neblí es echado, falla la ribera linpia e buela
más seguro ca non ha raleas a que vaya. E luego, al comienço,
son graves e duros de fazer altaneros ca su naturaleza non es
aquella, e luego se posan, pero con los neblís, usando
de cada día, fázense e quieren andar en buena carne.
E lo primero, déveslos traer a que buelen picaças
ca de allí toman a andar alto e tenerse e guardar a su
maestro e a la prisión; e desque algunos días bolare
así por las picaças, echarlo has con el neblí
en la ribera, e aunque se pose non te enojes d'ello ca usando
cada día bolar con el neblí él tornará
a lo aguardar. E desque fuere fecho altanero dale sienpre a roer
en el ánade, ca de otra manera se deve governar qu'el
neblí ca es altanero contrahecho e non saben remontar
sin les dar a roer como faze el neblí. Otrosí hasle
de levantar a su mejoría, e que esté çerca
quando le levantares ca non puede de lexos alcançar así
como el neblí. E quiérense traer en la mano, e
quando son dos fazen buena conpañía. E en Françia
qualquier señor, aunque muchos neblís tenga, sienpre
terná una copla d'ellos, que son dos, e toman sienpre
los más granados. E yo vi en París valer la copla
d'ellos, que son dos torçuelos volantes, çient
francos de oro. E bolavan por todas las marismas que fallases
e son muy plazenteros. E los bornís, dellos ha blancos,
dellos ruvios, dellos rocazes; de todos salen buenos.
E sus façiones catarlas
has: bien descargados de las espaldas, e non sean corcobados
nin estrechos de onbros, e sean de buena carne, e non luengos
de piernas, e buen çanco, e buena coxa, grand mano, los
dedos cortos e gruessos, la cabeça llana e el ojo encovado,
buen pico, la cola corta, buenas ventanas e buen estropajo de
cola. E como quier que dizen que el borní que con qualquier
vianda passa, si tú le dieres buena gallina o buena vianda
vérgelo has en el bolar. E si son çahareños
valen más, e quiérense traer en la mano.

Capítulo VII
Del falcón alfaneque
Falcones alfaneques comunalmente
son blancos e las cabeças ruvias, e d'ellos ha más
rocazes, algunos como prietos más, e crían allen
mar en África, en el reino de Tremeçén e
en la isla de Alhabiba; e non sabe ombre que en estas partidas
de aquí críen alfaneques nin tagarotes. E otros
falcones crían en el reino de Túnez que son más
rocazes e las colas luengas e son llamados tuneçís
e son como entre alfaneques e bornís. Otros falcones ha
que son llamados entreçelis, e dizen que son de boltura
de tagarote e alfaneque e son muy buenos, pero pocas vezes paresçen.
E estando yo en Alicante, que es en Aragón, ribera de
la mar llegó ý una nao que venía de la Bervería
e traía muchos alfaneques, e conpré d'ellos, e
el señor e maestro de la nao diome uno que dezía
él que era entreçeli, e en verdat el talle, e manos,
e rostro era de tagarote, mas las plumas e su color era de alfaneque;
e tóvelo grand tienpo e yo non curé de fazer d'él
ál salvo perdiguero, e aquello fazía él
muy bien e era muy ligero. E los falcones alfaneques son muy
plazenteros e matan bien e fermoso la liebre, señaladamente
quando son dos e non entran en ella; la perdiz buelan bien, pero
pocos la posan; matan bien doral, garçota, cuerva e si
son puestos a la ribera fázenlo bien. E yo vi en casa
del rey don Pedro un alfaneque torçuelo muy pequeño,
que llamavan Picafigo, e fuera de don Enrique Enriquez e matava
así bien un par de ánades sin conpañía,
como un neblí, e matava cuerva prieta e de las capissayadas
e doral viniendo por el çielo e garçota. E todas
estas cosas faze el bueno e porfiado e sofrido caçador.
E los alfaneques quieren andar delgados e bien señoleros,
ca luego que les da un poco de sol se pierden, e dizen que se
tornan a Termeçén, donde venieron; e creo que pasan
allá, ca nunca oí dezir que fuese tomado aquí
çahareño, salvo si tomasen a pocos días
alguno de los que se pierden así. E son mejores los alfaneques
en la tierra fría que en la tierra caliente. E son falcones
que aína cobran clavos en las manos. E cátalos
por las façiones e figuras todas que catares el borní.

Capítulo VIII
Como se deve governar e regir el falcón neblí
e çiertas reglas de plática para ello.
A los caçadores paresçerá
que estas reglas que yo aquí porné para governar
un falcón neblí que son demás, ca dirán
que non es caçador el que esto non sabe, e yo non las
pongo para los que así son maestros, pero los omes quando
comiençan a caçar non lo saben todo e han menester
de ver e oír a algunos de los que más vieron e
más provaron en esta arte del caçar. E quando yo
començé a afanar con el neblí, mucho me
pluguiera aver fallado un pequeño escripto tal como este,
por do me podiera regir e governar e guardar de fazer algunos
yerros en la caça que fize e con que dañé
muchos falcones. E yo era sin culpa, ca non sabía más;
e quando me aconpañava con falconeros que sabían
el arte parava mientes e por ventura en un mes aprendía
un capítulo de lo que veía. E aquí, si quisieres,
todos los capítulos que prinçipalmente cunplen
a regimiento de un neblí en pequeño espaçio
lo verás por aquí, e de cada día te podrás
aperçibir. E por ende, los nuevos caçadores aprovecharse
han d'ello. E por tanto porné reglas çiertas para
governamiento del neblí, ca en verdat éste es el
señor e prínçipe de las aves de la caça,
e quien bien sopier regir e governar el neblí, todos los
regimientos de las otras aves puede más ligeramente saber.
Reglas
[falta texto]

Capítulo IX
Cómo se deve
alinpiar el falcón del piojo
Suso avemos dicho que los falcones,
así los que traen de Noruega que vienen de Flandes como
los que toman çahareños, que lo primero que les
deves fazer es vañarlos del piojo, ca non es dubda que
los traen de Flandes por la conpañía de muchos
falcones que vienen en uno, otrosí los que se toman bravos
han piojo de las aves que toman en que se çevan cada día,
e fasta que los vañes e alinpies del piojo non pueden
estar en su sabor, nin farías d'ellos lo que quisieses,
ca luego que le da el sol, el piojo bulle, e tanto tiene que
ver en tornar allí que non cata de ál, ca la pluma
se le escalienta e el piojo muévese e fázelo ý
perder. E como dixe, quando son pollos el oropimiente es buen
vaño para ellos, pero desque son mudados e están
bien vestidos de fermosas plumas non los quieren los caçadores
teñir del oropimente, segund dicho avemos en el octavo
capítulo, luego en el comienço.
E para lo alinpiar quando tu
falcón mudado sintieres que tiene piojo, ca gelo verás
que toda la noche trae los cascaveles e non assosiega rascándose
con los pies e sacudiéndose a menudo, e algunas vezes
son tantos que los verás salir al sol por ençima
de las plumas. E tomarás para un falcón una onça
de pimienta bien molida e çernida, e un quarto de onça
de fabarraz molido, e átalo en un trapo, e pon en un baçín
o en una gamella pequeña del agua tibia e algún
vino blanco, quanto el quarto, e faz salir toda la fuerça
de los polvos de la pimienta e fabarraz que tienes en el trapo
en el agua. E después pon un paño de lino en el
baçín, e coge tu falcón dulçemente,
que lo non aprietes por que se non fiera en los onbrillos e en
las espaldas, ca tiene allí los huessos e poca carne;
e ten alguno que te ayude, e derriba tu falcón allí
e mójale bien todas las plumas con el agua así
buelta con el polvo de la pimienta e fabarraz, como te dixe.
E desque bien lo ovieres así vañado e requerido,
enbuélvelo en un paño de lino blanco e linpio,
e esté así encamisado una pieça ençima
de un hazeruelo, e después desenbuélvelo e tómalo
en la mano e tenlo al sol fasta que se vaya enxugando e veas
salir el piojo, e tíragelo con una caña así
como fuere saliendo. E dende a quatro o çinco días
pruévale el agua dulçe, por que se vañe
si quisiere.

Capítulo X
Como se deve purgar
el falcón del agua común que non es vedriada
Acaesçe, segund dicho
avemos, que los mercadores conpran e ayuntan falcones para vender
e non curan de ál sinon de los governar a la menor costa
que pueden, por tanto non les dan sinon malas viandas, e por
esto e por estar ençerrados, que non veen el sol nin los
pruevan agua, non están sanos e cárganse de agua.
Otrosí vienen aquí quando los caçadores
los traen por non los dar a tirar o les dar casa con fumo o sereno,
cárganse de agua e esta agua es ligera de curar antes
que se vidrie, e conosçerlo has en esto: ca lo verás,
quando le das de comer e tira, que le cae agua por las narizes
e estornuda en guisa que al caçador que le da de comer
ruçía el rostro con el agua que sacude. E si tu
vieres que el agua es tan cargada, que tiene las señales
que dize en el capítulo honzeno, que es el seguiente d'este,
que fabla del agua vedriada, farás e curarlo as como allí
dize, pero si non es tanta sinon como dicho he en este capítulo,
dale fabarraz bien mondado e linpio e apretado en un paño
en el agua caliente, en guisa que salga tan claro que apenas
tenga leche, e ponle en cada ventana quatro gotas o cada tres
segund vieres la conplisión del falcón, e muéstrale
un poco el sol e tíralo luego a la sonbra e esté
quedo en una alcándara fasta que faga sus bavadas, e ponlo
en una cámara fría e bien tarde dale de comer de
una pierna de polla. E para bien mientes quando así ovieres
a purgar tu falcón que esté bien rezio, ca de otra
manera sería gran peligro. Otros dexan de dar el fabarraz
e úntanle al falcón los paladares con la miel,
e después frégangelos con la oruga molida e fázeles
purgar del agua, e es más sin peligro e por escusar dende
adelante esto, da sienpre a tu falcón a tirar e deplumar
dos vezes al día a lo menos, e guárdalo de le dar
sereno de noche o fumo o mala vianda e así nunca se cargará
de agua para que lo ayas de melezinar.

Capítulo XI
Como se deve purgar
el falcón del agua que es llamada vedriada
Porque la cabeça es prinçipal
mienbro de todo el cuerpo, e quando este mienbro es enfermo todo
el cuerpo padesçe. Por ende digo que esta agua vedriada,
de que en este capítulo fabla, es la prinçipal
dolençia de las dolençias que son engendradas en
los cuerpos de los falcones, e quando esta dolençia es
en la cabeça del falcón luego el falcón
es tollido de las otras dolençias e dolores, e tu consçerás
esta dolençia en esta manera: para mientes al rostro del
falcón, e verás su senbrante triste e los lagrimales
de los ojos finchados, e el cuello gruesso, e quando se debate
o quando dexa de bolar, tienta con la boca e da en el overo;
e otrosí, quando come, non lo fallarás así
valiente como solía, nin en el desplumar e messar como
antes que esta dolençia oviese. E esta dolençia
se cura así: toma en la noche, desque non tovier papo
e échale del agua tibia con un poco de vinagre en las
ventanas e guárdate del vinagre non sea más, salvo
que el agua sea un poco azeda, e ponlo en el alcándara
e déxalo sacudir, e desque vieres que dexa de sacudir
tómalo en la mano e dale a tirar por un roedero e [a desplumar].
Otro día, toma la miel en terrón un poco [dura]
e métele d'ella en la boca [e después que gela
dieres atápale la boca], teniéndole el pico [con
la mano], fasta que lo lançe por las ventanas e [después
ponlo] en el alcándara e sacudirse ha de aquella [agua,
e] quando le metieres esta miel, non gela fagas [ir al vientre]
ca le sería grand trabajo; e dale un poco de [comer] esse
día e tarde, e en ese mesmo día a la [tarde, desque]
le dieres de comer pruévale el agua, e be[va d'ella si
quisiere], e toma el espic e los clavos de girofré e la
[canela] e flor de canela e átalo todo en un paño
linpio, e ponlo en una jarrilla pequeña, e fínchela
de agua e fazla fervir fasta que tome sabor de las espeçias,
e desque fuere cozida déxala atibiar de guisa que sea
tibia, e dale la pierna de la gallina mojándola allí,
en aquella agua, o un ala de gallina cada día, e el agua
sea sienpre tibia cada vez que así le ovieres a dar de
comer. Otrosí, deves saber que d'esta agua se faze otra
agua peor, que es más vedriada que la suso dicha, ca a
esta primera, de que fasta aquí he fablado, non le deves
fazer otra cura ninguna, salvo la que dicho he; pero esta otra
agua vedriada, tu la conosçerás por las señales
que te he dichas, e demás verás una señal
por que la puedas mejor conosçer: sabe que allí
do dixe de suso que le verás los lagrimales de los ojos
finchados, sabe que en este lugar le verás fazer como
los fuelles, que finchan e desfinchan, e quando el falcón
más debate tanto aquellos lagrimales más fazen
aquello, e demás para mientes e verás en las ventanas
del falcón como muermo cuajado e non viene fuera sobre
el pico. A esta dolençia d'esta agua vedriada farás
así: toma fierro fecho por esta guisa e figura que aquí
esta figurado
e sea tan luengo que quando
lo escalentaren de la una parte que lo puedas tener de la otra
parte con la mano, sin te quemar e será asaz un xeme de
luengo; e este fierro tiene de la una parte un botón,
e sea tan grande el botón como la cabeça del alfiler,
e es tal como el fierro con que labran las bestias, e caliéntalo
bien en el fuego, e derriba el falcón muy mansamente e
ponle aquel botón bien caliente en una cueva que le fallarás
entre el ojo e la ventana, e por tantas vezes gelo pon que el
botón vaya dentro a las entrañas de las narizes,
e así de la otra parte. Otrosí, le deves poner
otro botón suso en la cabeça, entre anbos los ojos,
e esto fecho deves tener estonçe un poco de miel, e póngelo
en la boca segund dicho he de suso, que lo lance por las ventanas
e que non vaya al vientre. E en otro día, deves fazer
un saquete de lienço tan grande como tu palma e fínchelo
de rosas secas e cuézelo en una olla pequeña nueva
llena de agua e fazlo fervir, e desque fuere cozido déxalo
atibiar e faz otros dos saquetes tan grandes como aquel de rosas,
e fínchelos de mijo e cóselos todos en derredor,
e pon una teja en el fuego e fazla bien caliente, e desque fuere
bien caliente tírala del fuego e derriba el falcón
sobre un cabeçal e escalienta aquellos saquetes del mijo
en aquella teja, en manera que no se queme e desque fuere bien
caliente ponle el saquete de mijo por ençima de la cabeça
e de los ojos e de las orejas e sobre el pico e sobre lo llano
de la cabeça; e desque el uno fuere frío, ponle
otro caliente, por tantas vezes que la cabeça del falcón
sea bien escalentada, e desque la cabeça del falcón
fuere bien escalentada, toma el saquete de las rosas, que non
sea muy caliente que quanto tu lo podrás sofrir, e caldéale
la cabeça e los logares sobredichos poniéndole
allí el saquete de las rosas. E dale esse día de
comer de una pierna de gallina mojada la carne en el agua del
espic, que sea tibia, por la guisa que suso he dicha, e este
suadero e lavatorio le farás de tres en tres días,
tres vezes al día e en el día luego seguiente,
después del lavatorio, le darás tres píloras
del açíbar çicotrín fechas por esta
guisa: tomarás el açíbar çicotrín
e muélelo, e toma el çumo del finojo e echa gota
a gota en el açíbar de guisa que non sea muy muelle,
antes sea un poco duro, e faz entre tus manos las píloras
tan grandes como garvanços, e dale luego tres d'ellas;
e sin non fuere tienpo de aver finojo, como quier que sienpre
fallarás d'ello, toma del agua del finojo que tienen los
boticarios. E estas píloras le començarás
a dar en el sobredicho día, e dende adelante de tres en
tres días, así que sean dadas en nueve días,
nueve píloras, tres píloras cada día, e
dárgelas has por esta guisa: toma la tripa de la gallina
e lávala e mete en un pedaço de la tripa una pílora
e así las otras, e métegelas por fuerça
en sus términos, según dicho he. Otrosí,
d'esta dolençia mesma, que suso dixe, acaesçe por
tal figura que esta agua vedriada atapa los caños, así
de las ventanas e de ojos e narizes, e esta agua non ha por do
salir e tórnase a la cabeça, donde se engendró,
e por fuerça del atapamiento de los caños, pónese
sobre el meollo e faz perder la vista al falcón e viénele
vaguido, e cae en tierra e non se puede levantar, e tuerçe
la cabeça e trime, e paresçe que es demoniado;
e a esta dolençia acorrerás con las melezinas que
de suso avemos dicho para la primera e segunda dolençia.
E demás, labrarlo has en las ventanas para le fazer las
ventanas mayores, e toma un fierro luengo, delgado, sotil como
alesna, bien caliente, fecho en esta guisa
e con este fierro le passarás
las narizes, e sea bien caliente e passe fasta el mango, e el
mango sea del fierro mesmo e sea bien polido e bien limado e
tan luengo todo el fierro como un palmo por el calentar e porque
lo podrás mejor menear para labrar con él, e pase
las ventanas del un cabo al otro. E después toma los otros
fierros sobredichos figurados en este capítulo para la
primera e segunda dolençia, e caliéntalos bien
e quémale en las fuentes sobredichas; otrosí, en
la cabeça, entre amos los ojos, ençima, e después
ponle un botón caliente en el testuzo, do se junta el
pescueço con la cabeça, e fazle todas las otras
curas sobredichas, segund dicho he. E deves saber que estas dolençias
sobredichas se engendran por muchas maneras e razones, e la primera
razón por las malas viandas de carne dessolladiza e non
fresca que dan a sus falcones algunos caçadores; otrosí,
por non les dar a tirar e desplumar; otrosí, quando las
aves vienen mojadas en el tienpo del invierno e son puestas en
alcándaras malas e delgadas e non firmes, e los falcones
non osan pensar de sí nin sacudirse; otrosí, en
casas de fumo; otrosí, non son puestos al sol nin son
purgados quando les cunple nin son puestos en el agua, e quando
faze tienpo para ello non le fazen bolar, nin le dan señuelo
a la tira, e d'estas cosas e de malos governamientos recresçen
estas dolençias, e ellos mesmos, a las vezes, son engendrados
d'estas dolençias suso dichas, por la qual razón
cunple a los caçadores que sienpre se revean en los sus
falcones como la muger en el espejo por ver si paresçe
bien o non; e tal deve ser el caçador con el su falcón
para ver si se le muda el senbrante, ca si algund enojo ha luego
el falcón muda el senblante. E d'esta dolençia
d'esta agua vedriada de que tanto carga que es menester de fazer
estas obras, pocos falcones guaresçen. Pero yo vi a Juan
Ferrandes Burillo fazer esta cura a un neblí del rey don
Pedro que llamavan Calahorra, e traíalo un su falconero
que avía nonbre Fernand García el Romo, e vilo
guaresçer e después matar muchas garças,
e esto digo por que non se desesperen de melezinar a su falcón
los que este libro tovieren, ca non puede ser menos el falcón
que estar en el aventura que le tiene ombre por perdido.

Capítulo XII
De la purga común
para purgar el falcón del cuerpo
Por muchas maneras acaesçe
los falcones aver menester de ser purgados en los cuerpos, espeçialmente
luego que los ombre conpra de los mercaderos, por las malas viandas
que han comido. Otrosí, por el gran tienpo que los han
tenido ençerrados e están cargados de malos humores.
Otrosí, quando los falcones purgan de la cabeça,
tragan bavadas e agua de aquella que echan quando les dan a sacudir
e han menester de ser alinpiados d'ello, ca quando los falcones
no están purgados non han verdadera fanbre nin los puede
ombre ordenar, así como cunple, nin andan obedientes al
señuelo, nin curan de fazer bien ninguno. Otrosí,
les recresçen otras dolençias mayores por ende,
donde pueden peligrar e por esto conviene los purgar si los falcones
están rezios, e verás sus señales del que
lo ha menester en esto: lo primero que estando en su buena carne,
qual deve, non ha verdadera fanbre nin buela como deve e desecha
las prisiones que solía tomar, e si lo non faze por orgullo
d'estar muy grueso, ten por çierto que lo ha por non tener
el cuerpo purgado. Otrosí, faze las tolleduras feas e
de mala color e con mucho prieto como estiércol e mal
ordenadas. E quando esto vieres, farás así: dale
su tártago segund que todos los caçadores gelo
suelen dar, catando el cuerpo e la conplisión del falcón,
ca uno ha menester más granos que otro. E desque gelo
ovieres dado luego le prueva el agua en ayunas e beverá
si quisiere. E después que una gran pieça estoviere
sobre el tártago, dale una pierna de gallina, e por quanto
el falcón finca fostigado del cuerpo, dende a dos días
dale su açúcar candí, poniéndogelo
por la boca en tres o quatro pedaços e pruévale
el agua en ayunas, e desque vieres que non tuelle del açúcar,
dale de un coraçón de carnero bien lavado e tirando
dél la piel que tiene e nervios e durezas e grossura e
con él dale de la azargatona e dende adelante tórnalo
a darle sus buenas viandas como primero solía comer. E
si los falcones fueren villanos, como sacres, bornís,
alfaneques darles has los lardones, pero al neblí non
gelos deves dar. E faz mucho sienpre por dar a tu falcón
buena vianda e de pelar e desplumar e de tirar e a menudo, que
cada vez que le tiras el capirote luego vea el roedero e tire
en él, e faziéndole esto sienpre estará
guardado de non venir a aver menester estas purgas, ca sey çierto
que las purgas destruyen e gastan el cuerpo del falcón,
pero a la entrada de la muda e a la salida bueno es purgar el
caçador su falcón, o quando viere que viene dolençia
porque se non puede escusar, ca muchas vezes los falcones alcançan
raleas e çévanse en ellas, e comen plumas e el
ombre que non es bien diligente en catar por su falcón
non cura dél e el falcón sobrepone plumas viejas
en el buche que después enpodresçen allí
e lo traen a que ha menester de ser purgado, o estará
en peligro de morir.

Capítulo XIII
Del falcón
que desseca
Muchas vezes acontesçe
que por malas viandas e mal pensamiento, e non comer los falcones
quando deven, o comer poco o viandas frías e non frescas,
o non ser purgados al tienpo que deven, adoleçen e recresçenles
dolençias e gástanse de cada día, en guisa
que muchas vezes vienen a dessecar. Otros falcones desecan desque
las filandras o filomeras son engendradas en el cuerpo. Otrosí,
dessecan por trópigo que han. Otrosí, deseca el
falcón quando es ferido en el cuerpo e non es curado como
deve, e de cada día se le gasta el cuerpo. E después
que el falcón comiença a dessecar aunque coma non
le aprovecha nin tiene fuerça en sí, e verlo has
triste e apretado e sacúdese floxo e non tira nin despluma
e gástasele la carne. E al comienço d'esta dolençia
le deves acorrer, ca después, aunque quieras, non le valdría.
E el remedio es este: si tu vieres que el falcón tiene
aquellas señales que dize en el capítulo que fabla
de las filandras o filomeras, que es en el capítulo veinte
e uno, farás e curarás dél segund allí
manda curar. E si tiene las señales del trópigo,
segund dize en el capítulo treinta e uno, que fabla d'esta
dolençia de trópigo, curarlo has segund allí
manda. E si lo ha de ferida que ovo en el cuerpo, de que non
fue bien curado e la ferida non fue bien apurada, cúralo
de la llaga si çerrada non es, segund allí manda
curar, que es en el capítulo treinta e quatro. E si non
lo ha d'estas dolençias sobredichas, estonçe tenlo
en buen regimiento, dándole poco a poco buena vianda,
e çerçetas e negretas e aviones, si es tienpo d'ellos;
e dale palominos e paloma a degollar, e beva de la sangre mas
non coma de la carne de la paloma, e dale la vianda que le ovieres
a dar mojándola en la leche de las cabras, e non le des
grand papo e dale la suelda que está ordenada en el capítulo
veinte e ocho que fabla de la pierna quebrada, e non le des pluma
nin huesso con que aya de trabajar, e tenlo en buena casa e dale
sol en que piense de sí, e ponlo en el agua si quisiere
bever e non cures de le mostrar señuelo, ante lo faz mucho,
quanto podieres, por lo orgulleçer e poner en carne fasta
que sea rezio, como quier que si en tales dolençias luego
non mejoran, tarde cobran.

Capítulo XIV
Del falcón
que es assonbrado
Muchos omes quieren aver falcones
e caçar con ellos, e non lo saben fazer e yerran en muchas
cosas, señaladamente luego en el comienço, quando
el falcón es bravo e lo comiençan a asegurar e
fazer capirotero; e ha algunos que toman grand quexa en ello
e, cuidando que fazen bien, tíranle el capirote muchas
vezes e delante las gentes e el falcón, como está
aún bravo, espántase de la gente e debátese
e non le saben acorrer con el capirote, antes que así
se derrame, poniéndogelo dulçemente e gelo ponen
dándole con la mano en el rostro e espantándolo
más, donde el falcón toma más saña
e miedo e, a las vegadas, quéxase dando sus bozes, e así
como vee el rostro del ombre toda vía se más espanta
e cuélgase de la mano. E esto todos los falcones son asaz
prestos para así se dañar, señaladamente
los girifaltes e más los torçuelos; otrosí
los neblís, así primas como torçuelos. E
quando el caçador que atal estado lo llegó vee
así su falcón dañado, enójase dél
e dalo a moços que lo traya[n] e todavía se daña
más, fasta que desesperan dél e déxanlo
perder. E pues esto viene por mal sofrimiento e poco tiento del
caçador, conviene que se emiende con buen tiento e por
todos los contrarios de los yerros que son fechos, e que el caçador
torne a aver buen tiento, mejor de lo que ovo, e mejor sofrimiento
e fará así: cátale un capirote bien fecho
e bien çerrado que non vea con él nin le llegue
a los ojos e non gelo tire sino quando le deve dar de comer,
e estonçe se aparte en una cámara escura e sin
conpañía ó tenga candela e allí le
dé de comer, e que aya grand fanbre porque con la fanbre
olvide la esquiveza e braveza que ha tomado, e non cure sino
de comer e déxalo alinpiar el pico e sacudirse e póngale
su capirote muy manso que non le caya de la mano nin lo dé
a moço nin a ombre que faga más yerros en él;
e en la noche, a la candela, dale a tirar e dale sainetes e vianda
con que tome sabor e plazer e póngalo, en la noche, en
su alcándara çerca de su cama e la candela delante
e tómele, antes que el día venga, en la mano, e
desque viere que se va asegurando cátelo otro capirote
que vea con él algund poco e devise las gentes por que
vaya perdiendo el miedo, e así lo llevarás governado
con buen tiento tantos días fasta que el falcón
sea asegurado, e dende adelate, desque le vieres bien amigo del
ombre, farás como deves. E si neblí quisieres fazer,
ha menester que seas bien sofrido; e eso mesmo quieren todas
las otras aves. E el girifalte o el neblí non quieren
que les tiren los capirotes salvo para bolar o comer o poner
en el alcándara o poner en el agua o para lo poner en
el prado, segund diximos, lo que non fazen los otros falcones
que lo sufren e van gran pieça sin capirote en la mano.

Capítulo XV
Del falcón
que tiene güérmezes
Los güérmezes son
engendrados en la cabeça del falcón por muchas
maneras. Las primeras güérmezes se engendran en la
cabeça quando el falcón es lleno de la agua, e
aquella agua corre por las narizes a la boca e escalienta con
aquel podrimiento e fázenle güérmezes e estos
güérmezes non son de peligro pero deveslos purgar
d'esta guisa: toma un paño de lino linpio e mójalo
en el vino blanco e lávalo con él la boca e ruçíale
con el vino la cabeça e el rostro e úsale esto
fasta que sea sano . Otros güérmezes ha que se engendran
en la boca del falcón e estos son de feridas de huesos
quando comen, e esto fazen los falcones que son garganteros e
travan de huesos e lláganse en la boca, e estos güérmezes
no son de peligro e déveslos tirar con una paleta sotil
desque fueren maduros que non fagan sangre, e después
ponle de la miel en aquellas llagas e luego guaresçerá.
Otros güérmezes ha que son engendrados en la boca
del falcón e d'estas fablaré más e declararé
porque son más peligrosas ca todas las otras. Todos los
caçadores las conosçen e estos güérmezes,
que digo peligrosas, son blancas e son en figura de granos tan
grandes como mijo e mayores, e son por toda la boca e por los
forados de la lengua e entran fasta dentro de la garganta. E
está en dubda si pueden guaresçer o non, e deves
curar d'ellos por esta guisa: toma una paleta sotil de plata
o de fierro, non sea de caña que le cortaría e
faría sangre e tíralas grano a grano de guisa que
non fagan sangre e toma la piedra alunbre e muélela e
echa d'ella en aquellos logares donde tirares los güérmezes,
e tenlo derribado una pieça fasta que aquel polvo de la
piedra alunbre, que le echaste, faga su obra, que lo non sacuda
el falcón, e esto le faz de tres en tres días o
antes si vieres que lo ha menester. Otros güérmezes
ha que son en las orejas e estos güérmezes non se
deven curar, salvo tirarlos con una paleta e finche las orejas
de algodón e esto le deves fazer dos vezes al día,
e los más de los falcones que los han, tienen la boca
abierta que non la pueden çerrar e quando vieres así
la boca abierta luego te guarda d'estos güérmezes
sobredichos, e párale mientes en la boca en aquel lugar
de yuso de la lengua do las bestias tienen el gallillo, e cata
si tiene aquel lugar finchado, e si vieres que lo tiene finchado,
toma una lançeta bien aguda e rónpele a lo luengo
bien, sin duelo, e si el falcón tiene dentro güérmezes
tíragelas e métele dentro en el algodón
envuelto con miel, e sabe que los falcones que esta dolençia
han non quieren comer e dévesles meter la vianda en la
boca, que sea buena, por fuerça por que coma, ca non gela
poniendo así muriría el falcón por desanparo,
e por esto puede guaresçer, ca esta dolençia es
mortal e ha menester de ser curada sotilmente.

Capítulo XVI
Del falcón
que le remanesçe el papo
Algunos caçadores ha
que cuidando que fazen bien e piedat a sus falcones que les dan
muy grandes papos, señaladamente quando toman e matan
alguna prisión, teniendo que gelo agradeçen mucho,
e non catan qué vianda les dan o qué ora es del
día e si es tarde, en guisa que el falcón non ha
espaçio nin tienpo para gastar e torçer la vianda
e levarla al buche; o qué cuerpo ha el falcón,
o cómo gasta lo que come, ca un falcón tuerçe
e gasta más aína lo que come que otro, e dándole
así de comer sin razón otro día quando amanesçe,
fíncale grand parte de la vianda en el papo, e finca con
una dureza amassada, e es grand peligro, ca dende vienen los
falcones a se apostemar e adolesçer. E para esto lo primero,
antes que tu falcón caya en este yerro, guisa de regirlo
bien e darle de comer con buen tiento, en manera que bien entiendas
que antes de la media noche lo avrá gastado [e levado
al buche], ca dende adelante ha menester de le sacar del buche
por sus tolleduras, así que en la mañana, quando
lo tomares, el falcón sea purgado si a caçar ovieres.
Pero si acaesçier tal yerro que esto non sea guardado
e le remanesçe papo por esta sobejanía de comer,
segund dicho es, ponlo ese día en una casa muy escura,
que paresca que es de noche e déxalo ý todo el
día en su alcándara, e ese día aunque lo
gaste non coma ninguna cosa, salvo en la noche juntas e plumas,
e otro día luego dale el açúcar candí,
poniéndogelo en la boca, e ponlo al sol fasta que non
tuella del açúcar que le diste, e pruévale
el agua en ayuno, e después dale de un coraçón
de carnero, tirando la tela e grosura e nervios e dureza, e lavándolo
con el agua, e dale en el coraçón de la azargatona,
e si vieres que el falcón fincó muy enojado dale
las píloras del açíbar pátigo, segund
diximos en el capítulo onzeno, que sean fechas como las
del açíbar çicotrín, que es en el
capítulo onzeno e dende adelante guárdate de tal
yerro. Otrosí, acaesçe algunas vezes que el falcón,
por non estar sano, non gasta la vianda e remanesçe el
papo, estonçe coge tu falcón e muy sotilmente con
los dedos, sacágelo del papo e fázgelo rogitar,
e dale una gargantada de vino blanco, si lo tovieres o si non
sea bermejo, e después déxalo así esse día
fasta en la noche e estonçe dale media pierna de una polla
pequeña e otro día dale de una pierna de polla
con los polvos que fallarás ordenados en el capítulo
treinta e tres, que fabla del falcón que rojoita, quantía
de dos garvanços.

Capítulo XVII
Del falcón
que tiene el papo lleno de viento
A las vezes acaesçe que
dan los caçadores a sus aves más fabarraz de lo
que cunple, e es grand peligro ca son los falcones unos más
rezios que otros. E de las purgas que dan a falcones ésta
es muy peligrosa, si non tiene ombre en ello tiento. E los falcones
que son muy rezios quando les dan el fabarraz non quieren sacudir
e danlo al papo, e quando así dan al papo fíncheseles
el papo de viento, e por esta razón ha falcones a que
esto acaesçe que traen las tripas llenas de viento, e
aquel viento recude para ençima en manera de regüeldo,
e desque llega al papo detiénese allí e puesto
que el falcón coma e tuella aquel papo no dexa de fincar
allí aquel viento, e acaesçe a las vezes que quanto
más el falcón come tanto el papo más se
finche de viento, e los que non saben por qué se faze
esto maravíllanse ende, e por ende éste será
el remedio: quando vieres que tu falcón ha esta dolençia
e tiene aquel viento farás así: toma el palomo
o paloma bivo e dale d'ello, e coma e tire e trague todas las
plumas que levar podiere e fínchele bien el papo d'esto
e esto le faz tres o quatro días, e luego será
el viento fuera e será el viento fuera, e será
el falcón sano.

Capítulo XVIII
De las plumadas viejas
que el falcón tiene
Todos los falcones que los caçadores
han, deven ser guardados que nunca les den a comer fasta que
los caten, si fizieron la plumada que les dieron, e para esto
dévenlo poner en una alcándara e mandar barrer
de yuso en manera que esté linpio el suelo, que quando
el falcón fiziere la plumada que otro día la fallen,
e non se pueda esconder en ningún logar, pero guarda esto
si la plumada non fizier el falcón, non le den de comer
nin sea lançado a presión nin al señuelo,
mas denle por la boca, metiéndogelo, una piedra guija
o dos, tan grandes como garvanços, e si los fizier con
la plumada dale de comer e si por tanto non la quisiere fazer,
fazle fincar así para otro día sin comer ninguna
cosa e cata si la fará en la segunda noche, e si la non
fiziere dale el tártago sin otra detenençia. E
muchos caçadores son por esta razón en grand culpa,
ca puesto que non les requieren en catarles las plumadas, si
las fazen o non fazen, aun peor, que non dexan de darles de comer
sobre las plumadas; e desque son dos o tres plumadas sobrepuestas
en el buche del falcón, luego el falcón es tollido
de dolençia mortal, e tiene el falcón en el buche
mal condesijo maguer el falcón se sostiene e non muda
el senbrante, e esto es por quanto las plumadas non son aún
podridas o non son llegadas a la tripa por do va la materia del
buche a las tripas, e quando las plumadas son podridas e llegadas
a la tripa sobredicha, luego el falcón non puede comer
toda su vianda como solía, e faze mal senblante e fiédele
la boca, e estonçe, quando esto vieres, cátale
el overo e logar do anda el buche, e fallarás aquel lugar
duro e así puedes conosçer aquella dolençia,
e el remedio es éste: toma la manteca de las vacas cruda
e métegela por la boca e si la manteca non fuere fresca
e fuere vieja que huela como azeda, lávala con tantas
aguas que tire el mal olor que huele, e dale de la manteca tanto
como una nuez, poniéndogela por la boca en dos o tres
logares, e aquel día non coma otra vianda, e luego otro
día le darás el tártago bien reforçado
con más granos que los caçadores suelen dar, e
dale de comer ese día una pierna de polla, bien tierna;
e otro día toma la miel bien dura en terrón, e
mételo d'ella por la boca en manera que vaya al buche,
e sea tanta la quantía de la miel como la nuez e desque
tollier con ello, que veas que non tuelle materia de miel, mas
tuelle su materia propia como deve, toma un coraçón
de carnero e tírale una piel delgada que tiene e las venas
e la grosura e durezas e fiéndelo e tírale los
nervios e durezas que tiene dentro e lávalo bien con muchas
aguas e desque fuere bien lavado tuérçelo de aquella
agua e toma el azargatona e moja aquella carne en ella e da de
comer al falcón d'ello e después, bien en la tarde,
dale a comer de una pierna de polla e verás toller al
falcón unas tolleduras negras como pez, e en estas viandas
la miel e azargatona e piernas de polla le mantiene fasta que
veas que le va mejor, e esto sea tres días o quatro e
pruévale el agua a menudo e así guaresçerá.
E en todo aquel año, fasta que mude, guárdalo de
darle plumadas, ca desque los falcones son así entecados
fazen muy mal sus plumadas, [e guárdalo de çevar
en la presión, que non lleve plumas] en todo aquel año
fasta que mude, pero si vieres que las ha mucho menester dale
la plumada fecha de algodón porque la non podrá
fundir, pero quando el falcón está sano e le dan
sus plumadas non ha tan buena plumada como de plumas o juntas
o pie de ánade o de liebre, tiradas uñas e quebrantado
bien e con ellos plumas e vañado en el agua tibia.

Capítulo XIX
Del fenchamiento
del buche del falcón
Muchos caçadores tienen
e creen que las aves non son bien pensadas si non son fartas
de vianda fasta que más non quieran, e aun ha algunos
que les dan de comer dos vezes al día, así que
d'este comer mucho todo el día fínchesele el buche
e las tripas de materia, e sobrepónese dentro en tal figura
que el falcón non ha sabor de comer, e digo que le verás
toller las tolleduras gruessas e allí do ha de venir la
materia negra entre la blanca tienen unas cagadillas que paresçen
de mures, e el falcón tuelle de tarde en tarde e este
fenchimiento déveslo purgar por esta guisa: toma el açúcar
candí e métele d'ello por la boca, e sea quebrado
e menudo porque mejor vaya al buche, e desque vieres que tuelle
del açúcar sienpre lo ten al sol fasta que venga
a toller de su materia propia, como solía, e pruévale
el agua ese día en ayuno, e beva d'ella quanto quisiere
e después dale de comer en ese día del coraçón
del carnero con la azargatona de la guisa que diximos en el capítulo
diez e ocho, de las plumadas viejas, e dende adelante farás
nueve píloras de açíbar pátigo, ca
el otro es llamado açíbar çicotrín
e el pátigo es bueno para el cuerpo e el otro es bueno
para la cabeça, e d'este açíbar pátigo
que dicho he le farás las sobredichas nueve píloras,
fechas e dadas por la guisa que declaré en el capítulo
XIº, que fabla del agua vedriada, e en quanto le dieres
estas píloras e purgas al falcón non le des de
comer salvo un mienbro de polla al día, salvo si fuere
girifalte o açor, que deve comer más, el terçio,
e así menos a las otras aves que son menores que estas
sobredichas. E dende adelante te guarda que sienpre des de comer
a tu ave por regla, e antes sea el comer menos que mucho, ca
del comer mucho les viene este mal e otros muchos, e del comer
tenplado nunca les puede venir daño e andan sanos.

Capítulo XX
Si el falcón
tiene lonbrizes
Por mengua de las purgas que
non son fechas a los falcones quando les cunple, se engendran
las lonbrizes en el buche, e que esto es verdat, a muchos caçadores
acesçió que quando dan el tártago a sus
falcones lançan con ello las lonbrizes porque non eran
aún bivas mas eran ya engendradas ca si ellas bivas fuesen
aquella ora non las mataría el tártago mas mortificarlas
ya por algunos días, e de otra guisa non, e aún
digo más, que este mesmo tártago quando lo dan
los caçadores echan los falcones por deyuso la simiente
de las lonbrizes, e digo simiente porque son así como
granos bermejos pequeños de que se ellas engendran, e
desque son engendradas e bivas el falcón que las ha mésasse
en el overo e en las pospiernas e en el papo, pero muchas vezes
non fazen nin muestran los falcones estas señales e tienen
las lonbrizes; e tu cata las tolleduras sienpre, a menudo, al
tu falcón, e si las ha bivas luego verás algunas
d'ellas bermejas como gusanillos en las tolleduras, e si bivas
non son, non las echa salvo si fuere con la premia del tártago,
como dicho es, e estas lonbrizes se pagan de vianda gruesa e
dulçe, e por ende se deven curar d'esta guisa: toma el
açafrán e mételo en un coraçón
de gallina e dágelo a comer e desque entendieres que será
ya desmolido toma la simiente de la yerva lonbriguera e dágela
en otro coraçón o en otra carne de gallina tan
grande en que la yerva se pueda esconder, e si esto non tovieres
toma la leche de las cabras e buelve con ella el çumo
de la raíz del codesso, e en fin d'este libro fallarás
qué cosa es el codesso, e mételo en una tripa de
gallina e métegelo por la fuerça. Otrosí,
le darás las píloras del açíbar pátigo
de la guisa que dize en el capítulo XIX, "Del finchamiento
del buche", que deven ser fechas como las píloras
del açíbar çicotrín que manda en
el capítulo XI, "Del agua vedriada". E podrías
preguntar así porque dixo éste, que fizo este libro,
que las lonbrizes se pagan de cosa dulçe e porque gela
manda dar él, ca la leche es dulçe e el açafrán
es dulçe e huele bien, a esto respondo verdad es, mas
la razón por qué es esta: quando las aves comen
estas cosas dulçes, fázelas talentosas de comer,
por tal figura que quando viene otra cosa que amarga cómenla
deseando aquella dulçedunbre que comieron e estas cosas
que amargan, qualesquier que así amarguen, quanto más
amargan tanto más aína matan las lonbrizes, ca
con el sabor que toman en comer aquellas cosas dulçes
remuévense e la yerva lonbriguera o las píloras
fállanlas movidas e salen más de ligero, e así
dende adelante nunca pongas luenga en purgar tu ave en los tienpos
que le cunple. Otrosí es bueno: toma la leche de las cabras
en una cosa linpia, e ponla sobre el fuego sin fumo e desque
fuere caliente toma las yemas de los huevos e bátelas
e échalas en la leche e toda vía tráelo
con una cuchar fasta que sea cuajado e fecho como ungüento
e duro un poco, e tíralo afuera e dágelo a comer
que non sea muy caliente, e dale otro día la yerva lonbriguera,
segund dicho es, e después dale las píloras del
açíbar pátigo, como diximos.

Capítulo XXI
Si el falcón
tiene filandras o filomeras
Estas filandras o filomeras
de que agora fabla este capítulo es una dolençia
de que pocos falcones guaresçen, porque la dolençia
es muy grave de entender e muchos falcones se pierden d'ello,
porque en el punto que ellas son conplidas, tan grandes como
han de ser luego, comiençan de comer el cuerpo del falcón,
conviene a saber, los livianos e después el coraçón
e luego el falcón es muerto ca apenas nunca falcón
dende guaresçe; pero si el caçador quisiese fazer
lo que dicho he en las reglas postrimeras del capítulo
del agua vedriada, allí do dize que devía el caçador
reveerse en su falcón, como la muger en el espejo, e podría
ser que vería en el falcón señales que adelante
se siguen: digo que quando estas filandras se engendran en el
cuerpo del falcón deves saber que va mucho a menudo con
el pico a los costados e alrededor de las ancas e sacúdese
mucho a menudo e quando se sacude aprieta con las manos e estreméçese,
e deves saber que estonçe las engendra, e así lo
puedes estonçe acorrer así: toma las píloras
del açíbar pátigo, fechas como las del açíbar
çicotrín, segund dize en el capítulo onze,
del agua vedriada, que sean nueve píloras dadas en tres
días por la guisa que dicho avemos en los otros capítulos
e quando gelas metieres por la boca e vieres que las quiere regitar
trávale del pico que las non regite, lo más que
podieres, de guisa que finque el olor d'ellas de el buche del
falcón e estas lonbrizes o filandras o filomeras non ha
otro remedio. E los falcones pollos están en mayor peligro
d'estas filomeras que desque son mudados, e señaladamente
en la muda al derribar de las tiseras, e dende fasta que son
dessainados, e por tanto preçian más en Françia
e Alemaña los caçadores los falcones desque son
mudados, que están más seguros d'esta dolençia.
Pero oí dezir al visconde Dila que es un gran señor
en el reino de Aragón e es muy caçador e muy sabidor
de las curas e dolençias de las aves, que la cosa del
mundo que más guarda al falcón de criar filandras
es usarle a le fazer bever la sangre de la gallina, e quando
tu falcón estovier sano úsale darle a degollar
algunas vezes, si quier sea tres días en la semana, la
gallina en el señuelo, como diximos en las reglas del
neblí, en el capítulo octavo, e darle las píloras
del açíbar pátigo, como dicho avemos, a
çiertos tienpos, señaladammente al pollo.

Capítulo XXII
Si el falcón
tiene piedra
Los falcones que a menudo suelen
comer viandas gruessas e malas engendran piedra, e esta piedra
se engendra en la tripa por do el falcón tuelle e se ayunta
con el siesso, e es piedra fecha como una que traen los alfayates
con que señalan, que paresçe de yesso blanco, e
esta piedra quando así es engendrada puédeslo entender
por esta guisa: quando vieres que el falcón tuelle una
vez e luego tuelle otra en pos ella e después d'esto va
con el pico al overo e se le ensuzia, e demás bate a menudo
con la cola en la lúa e unta las péñolas
del overo con suziedat, sabet que estonçe ha piedra, e
déveslo curar por esta guisa: toma la simente del perexil
e dágela a comer en la carne de la gallina o en un coraçón
de gallina, e esta aparejará la materia e otro día
métele la miel terrón, dura por la boca, fasta
que vaya al vientre, quantía de una nuez, en tres o en
quatro pedaços, e desque vieres que la miel faze su obra,
por la guisa que yo dixe en el capítulo XVIIIº, de
las plumadas viejas, que la ha tollido toda el falcón
e torna a toller de la materia que suele, estonçe dale
el coraçón del carnero con el azargatona así
linpiado por la guisa que dixe en el dicho capítulo de
las plumadas viejas e después, en los otros días
seguientes, toma la milsana e en el fin del libro fallarás
que yerva es, e muélela e dale el polvo d'ella en la carne,
[otros llaman miransolis que son cañamones montesinos
e tienen los boticarios], e si non podieres aver la milsana toma
la yerva que dizen capiliveneris, otros la llaman culantro del
pozo seca, e polvo fecha e dágela d'esta guisa, e si vieres
que esta piedra es tan grande que la non puede lançar,
para mientes al falcón e verás que quiere toller
e non puede, e estonçe sabe que la tiene en lo baxo e
non la puede lançar, e estonçe derriba el falcón
e lávale bien el siesso con agua tibia e pálpa--le
aquel lugar e si gela fallares primégela mansamente como
quando primen la furonera al furón, e así gela
farás salir e después luego en ese día le
darás la miel e el coraçón del carnero con
el azargatona, segund dicho es, non enbargando que otros caçadores
dizen que ay otra piedra, non lo creas ca el falcón non
ha otro logar en que la engendre, e todas las criaturas que piedra
engendran non la engendran salvo en la vexiga e el falcón
non ha otra vexiga en que la engendre salvo en la tripa susodicha.

Capítulo XXIII
De la fístola
que se faze en la llaga del falcón
Muchas ocasiones acesçen
a las aves, por muchas maneras e desvariadas, así de feridas
de garça, como de grúas, como de árboles
por do los falcones entran quando buelan e vienen a golpar, e
por otras maneras e quando son feridos e non son curados con
diligençia, qual deven, vienen las llagas a fistolarse,
e digo que esta fístola sienpre se llega a las coyunturas
de los huesos e nervios. E si vieres que la llaga está
ya en que la fístola es sobrepuesta e non se quiere guaresçer
por melezinas que le fagan, estonçe esta dolençia
deves acorrer d'esta guisa: toma los fierros que son figurados
en el capítulo del agua vedriada e caliéntalos
bien, señaladamente de la parte de los botones e pon los
dichos fierros bien calientes, en aquellos lugares do está
la fístola engendrada sotilmente, e si vieres que el logar
ha menester verga de fuego que la carne está sobeja e
non se puede traspasar con los botones, toma otros fierros fechos
por esta guisa que aquí están figurados para cortar
la carne sobeja, que diximos, e d'esta parte los pon de lo agudo
e unta aquel lugar, desque fuere
labrado, con azeite tres días e toma una yerva que dizen
eixonca e faz d'ella polvo bien sotil e un poco de cardenillo
e sabe que aquel logar fará la postilla muy gruessa, e
desque vieres que la postilla es bien madura, tíragela
e lánçale aquel polvo cada día o dos vezes
al día, segund que vieres que la postilla se quisiere
mover, e así sanará.

Capítulo XXIV
De la comezón
que el falcón ha en las péñolas e se las
come
Acaesçe a las vegadas
que el falcón ha comezón en los logares en que
nasçen las péñolas, e esta comezón
non es engendrada de otra cosa salvo de pujamiento de sangre,
e esto paresçe de buena razón que así es,
ca quando los falcones están en tienpo que derriban las
péñolas e vienen las nuevas, todo el cuerpo del
falcón está dolorido e metido en sangre nueva,
e por fuerça conviene que por todas las cosas engendradas
que de nuevamente, non tan solamente de las aves mas de todas
las otras criaturas, quando así meten de nuevo todas han
esta comezón, cada una d'estas criaturas conviene que
se fregue e se rasque en alguna cosa, por ende digo que esta
comezón que viene así a estos falcones es por la
sobredicha razón e digo que estas aves sobredichas conviene
que vayan con el pico a aquel lugar. E quando aquella comezón
es abivada, aprietan con el pico en aquel logar fasta que fazen
salir sangre, e dende adelante ençiéndese cada
día más la comezón, así que las péñolas
del falcón peresçen e van a mal, e porque cada
vez que la sangre se seca en aquel logar e por las otras péñolas
con la comezón que allí es e el enojo que la sangre
le faze que se seca e se quaja en las otras péñolas,
conviene que padescan las otras péñolas en que
non ha comezón, e porque la ave non es criatura que aya
razón de se poder guardar por sí non poder aver
sangrías como su cuerpo non sea dispuesto por la guisa
de las otras criaturas susodichas que la dicha comezón
han, conviene de catar remedio para ello e digo más, que
si viesen que los falcones tirasen las péñolas
viejas en el tienpo del invierno, quando las aves non mudan,
dirían que las razones susodichas non eran convenibles
nin razonables nin verdaderas, mas non fazen esto salvo en el
tienpo de la muda quando la sangre puja e desnuda el falcón
de las plumas viejas e trae las nuevas, e a esta comezón
devemos acorrer en esta guisa: toma el açíbar çicotrí
e muélelo e amássalo con la miel e ponlo en aquellas
péñolas do se el falcón come e úntalas
bien, sin duelo, e tráelo a menudo a la mano e así
podrás guaresçer d'esta dolençia, ca este
açíbar que es amargo le fará aborresçer
que non vaya con el pico a la péñola, e la miel
pónengela porque se pegue con ella en las plumas, e el
traerlo en la mano es por non le dar vagar, que mucho a menudo
lo faga. Otrosí, por lo requerir que esté sienpre
untado de aquella melezina en las péñolas e esto
le faz cada ora que vieres que se aquella melezina derrite de
aquel logar, de guisa que sienpre tenga allí melezina.

Capítulo XXV
De la uña
quando se le tira o cae al falcón
Grand bien es al caçador
e gran bondat ser sofrido a su ave e esto es por muchas razones,
la primera porque el falcón non le tome miedo al rostro,
la segunda porque non le quebrante las péñolas
e por muchas otras ocasiones que a las vezes acaesçen
por el caçador sañudo. E acaesçe que ha
falcones que son caninos al comer, e quando el caçador
quiere desenpulgar su ave, con quexa que toma, sácale
la uña e eso mesmo acaesçe quando toma alguna prisión
e lo sacan d'ella sin buen tiento, e por muchas otras razones
acontesçe a las aves esta ocasión. E si vieres
que la uña quiere salir del dedo del falcón e está
aun travada en algund logar que non es del todo arrancada, derríbalo
luego e córtale la dicha uña con unas turquesas
del menester de los falcones, fasta que llegues a lo bivo e toma
la sangre del dragón e el bolarménico e el açíbar
çicotrí, e muélelo todo bien e échale
de aquel polvo e tenle la uña ençima con el dedo
e sea enbuelta con un paño de lino muy delgado e fuelgue
por espaçio de tres o quatro días e guárdalo
que non sea lançado fasta nueve días. E si la uña
fuere arrancada, toma los dichos polvos e cúbrele bien
el maslo e toma el más delgado cuero de baldrés
que fallares e cúbrele el maslo de él e cósegelo
allí fasta ençima de la cabeça del dedo,
de guisa que se le non desate; de seis días adelante non
dexes de ir a caça con él e guárdalo al
desenpulgar non le fagas enojo, en guisa que dessuelde lo que
está soldado. Otros ha que gelo cubren en logar de valdrés
con la pellizilla de la fiel de una ave e pégase mejor.

Capítulo XXVI
Del falcón
que ha clavos en los pies
Non enbargando que todos los
falcones han, algunas vegadas, clavos en los pies, pero los girifaltes
son los falcones de quantos son que más han esta dolençia,
e son muy naturales d'ella ca son de su conplisión muy
calientes e son muy pesados e muy cargados, e por ende en esta
dolençia de los clavos e se les finchan los pies más
que a otros falcones de qualquier otro plumage. Pero los falcones
alfaneques son, eso mesmo, muy naturales d'esta dolençia,
que son de su natura calientes. E quando el falcón ha
esta dolençia e dolor en los pies dexa mucho de fazer
de lo que deve, por el dolor que ha, e conviene a esto poner
el mejor remedio que podiere ser, ca ha de ser fecha en esta
dolençia la cura muy sotil ca el lugar do viene, que es
en los pies, es logar nervioso e pobre de goviernos, e es logar
peligroso porque todo el cuerpo se sostiene sobre los pies e
estos clavos por desçendimiento del escalentamiento fáze[n]se
en las suelas de los dichos pies postillas tan grandes como cabeças
de clavos pequeños, e por esso son llamados clavos, e
luego que estas postillas allí son en los pies, luego
son finchados los pies, e quando lo vieres luego que los pies
son finchados toma las turquesas del menester de los falcones
e córtales todas las uñas de guisa que todas lançen
sangre e toma la trementina e toma xabón françés
e çeniza de sarmientos; e la trementina sea lo de más,
e el xabón tanto como la meitad de la trementina, e la
çeniza sea tanta como la meitad del xabón, e sea
bien çernida, e échalo todo en una olla pequeña
nueva e fazlo fervir bien sobre brasas e méçelo
sienpre con un palo de guisa que todo sea bien mesclado, e desque
vieres que es bien cozido, de guisa que se non queme, arriédralo
afuera e déxalo refriar de todo punto, e él fázese
como ungüento rezio, como bitumen, e toma una paleta rezia
de fierro o de latón e tira de aquella melezina e ponla
sobre un cuero de baldrés delgado, fecho por esta guisa
e entre estos quatro ramales
que tiene sea puesto en aquel espaçio un dedo del falcón
e así los otros dedos entre dos ramales cada un dedo,
e la melezina susodicha sea puesta delgada en el espaçio,
en medio del cuero, entre los quatro ramales e los ramales sean
luengos e sean ligados por si por esta guisa: toma los ramales
delanteros e lígalos tras el çanco, e toma los
ramales de çaga e lígalos delante contra la pata
del pie en cruz, e dáxalo así estar tres días,
e acabados los tres días tírale aquel cuero sobredicho,
e para mientes e si vieres que cresçe al derredor aquella
postilla, como sostra de bestia, atiéntalo si quiere salir
de raíz e si vieres que quiere salir, tíralo luego,
e si vieres que se detiene e non se quiere arrincar, ponle la
sobredicha melezina fresca otros tres días e luego, a
cabo de los otros tres días, saldrán los clavos,
e desque fueren salidos si vieres que finca dentro en aquella
cueva, donde salió el clavo, alguna carne podrida, lánçale
del cardenillo molido en aquella cueva e ponle la sobredicha
melezina otros tres días sobre el cardenillo, legada por
la guisa que dicho es, e sea cada día aquel cuero con
la dicha melezina tirado e linpio e puesto en aquel pie del falcón
después que fueren los clavos fuera, por alinpiar la materia
que fiziese la llaga que así se fizo, e desque vieres
que aquella cueva es llena de carne nueva ponle diaquilón
que tienen los çurujanos, por la guisa susodicha, en otro
cuero tal como el que suso es dicho e desque vieres que es bien
encorado toma el aziche e la casca de la enzina e la escoria
e el çumaque, tanto de lo uno como de lo otro, e muélelo
cada uno sobre sí, e desque fuere molido, çiérnelo
bien e échalo todo en una olla nueva pequeña e
fínchela de vinagre lo más fuerte que podieres
fallar e fazlo todo fervir bien e méçelo, e desque
fuere cozido, tíralo afuera e quando fuere tibio toma
un paño de lino tan grande en que quepan los pies del
falcón e mójalo en aquel caldo e pon el paño
doblado de quatro dobles ençima de una piedra redonda,
como alcándara, en que se pueda bien tener e en la vara
e alcándara [do suele estar], porque si la piedra estoviere
baxa non asosiega tan bien el falcón, e de sí pon
el falcón ençima de guisa que tenga los pies ençima
de aquel paño, e esto sea por espaçio de medio
día e esto le farás cada día fasta que veas
que el cuero es bien tiesto en los pies del falcón e dende
adelante lo trae en buena lúa muelle e blanda de cuero
e non de paño que es caliente e será de cuero blando,
mas sea algund poco gruessa porque la calentura de la mano es
una cosa que daña mucho a los pies del falcón e
de qualquier otra ave, e guárdate que quando fiziere sol,
si sentieres que le escalienta los pies, luego lo pon en una
piedra fría e la lúa so los pies e así esté
en la alcándara, e en esta cura lo mantiene fasta que
sea bien sano.

Capítulo XXVII
Del falcón
que tiene los pies finchados o le arden
Acaesçe a los falcones
que se finchan los pies e le[s] arden por desvariadas razones:
la una por las malas piyuelas apretadas e de mal cuero e duro,
demás si el falcón es quexoso, esto es por mengua
del señor del falcón o del su falconero si el falcón
gelo dexa en su carga, así como los falconeros del rey
o de muy grandes señores que tienen carga de requerir
e de curar de sus aves. E si al falcón por esta razón
de las piyuelas tiene los pies finchados, tíragelas e
ponle unas piyuelas de lienço, e tájale las uñas
todas fasta que salga sangre de todas ellas, e toma la grosura
de la garça e el alvayalde blanco que ponen las mugeres,
e amássalo todo en uno, e úntale los pies dos o
tres vezes al día e así guaresçerá.
Otra finchazón viene a los pies del falcón en manera
de gota , e quando vieres que al tu falcón finchan los
pies e non lo ha de las malas o duras pihuelas fazle cortar las
uñas todas a raíz del maslo, fazlo con buen tiento
ca cunple asaz que salga sangre de todas, e salga mucha sangre
e de sí toma un ungüento que llaman dialtea que tienen
los çurujanos, e fáganlo blando aquel ungüento
e úntale los pies bien con ello, dos o tres vezes al día,
e fazle unas piyuelas de lienço según dicho es
e si vieres que por ençima d'esta finchazón se
levantan unos tolondros tan grades como garvanços, non
cures d'ellos ca ellos se tornarán en piedras e vernán
afuera a su término e a su tienpo, porque los podrás
sacar con una lançeta, mas estonçe non le enpesçe
al falcón de los tener fasta que vengan a su término
faziéndole aquellas unturas de aquella dialtea, e si vieres
que aquella finchazón non ablanda con estas cosas susodichas
e cada vez finchan más los pies al falcón e se
paran como luzios, toma los fierros, figurados en el capítulo
XI, que fabla del agua vedriada e mételos en el fuego
de parte de los botones, e desque fueren bien calientes ponle
entre los dedos sendos botones bien calientes e sea el botón
de fierro tan grueso como un grano pequeño de pimienta
e úntale aquellos lugares con azeite tibio fasta los nueve
días e dende adelante úntalo con ungüento
que llaman çetrino o amarillo, que tienen los çurujanos,
[e luego será sano]. E si vieres que non le finchan los
pies mas que le arden, córtale las uñas como dicho
es fasta que salga bien la sangre, e úntale los pies con
el meollo de la carrillada del toçino añejo cada
día e con la enxundia de la garça e el alvayalde
amassado en uno, e luego guaresçerá.

Capítulo XXVIII
Del falcón
que se le quiebra la pierna
Por muchas guisas vienen a los
falcones grandes ocasiones en tal manera que ningund ombre non
las podría creer salvo si lo viese de fecho, e esto es
porque todo ombre non lo creería si caçador non
fuese e lo viese: dezir que un falcón mate de un golpe
una garça o una liebre o un lavanco, pero esto acaesçe
cada día matar el falcón una liebre quebrándole
las quixadas o las espaldas de guisa que luego finca muerta,
sin otro can, e eso mesmo a la garça. Muchos caçadores
la veen matar el falcón la garça de un golpe quebrándole
el ala o el pescueço. Esso mismo muchas vezes contesçe
bolando los falcones en la ribera, encontrarse quando buelan
en lo baxo e lísianse quebrándose ala o pierna
o por venir golpar en seco a pequeñas aves como çerçetas,
e por muchas tales valentías e ocasiones como estas e
golpes que los falcones así ponen en aquellas prisiones,
e acaésçeles que a ellos mesmos se les quiebran
las piernas por las coxas e por los çancos. E quando esto
así acaesçe deves acorrer a esta ocasión
por esta guisa: toma ençienso e almástiga e sangre
de e piedra sanguina, tanto uno como otro, e muélelo todo
bien, cada uno sobre sí, e çiérnelo e de
sí mésclalo con un poco de farina de trigo bien
çernida, que non sea más que la quarta parte de
los polvos, e toma la clara del huevo e bátela mucho fasta
que le tires toda la espuma, e de sí toma todos los polvos
sobredichos, así mesclados con la dicha farina del trigo,
e amássalos con la clara del huevo, e faz d'ello una massa,
e toma el falcón e derríbalo, e si la pierna fuere
quebrada por la coxa trasquílale las plumas con unas tiseras
muy agudas, e toma de las cañas que llaman carrizo o otras
que sean bien llanas e bien fechas e faz d'ellas sus cañuelas
bien fechas, que puedan tomar bien el logar llagado e iguálale
bien la pierna, e cata que en la llaga non finque alguna pluma
escondida, e úntale bien la pierna con aquel ungüento,
sin duelo, e póngelo en manera de enplasto e ponle ençima
estopas de seda que sean bien blandas, sin nudos algunos e cubre
d'ellas aquel enplasto e después otra cola de enplasto
sobre las estopas e después las cañuelas sobre
el enplasto e sean puestas en conpás una de otra en derredor
de la pierna, e toma un paño luengo de lino, tan ancho
como fueren las cañuelas, e enbuélvelo por muchas
vezes por ençima de las cañuelas, e apriétalo
por guisa que vieres que cunple, e esto se entiende que lo aprietes
quanto vieres que al falcón cunple, e desque fuere así
ligado toma un filo torçido rezio e ponlo en una aguja
e cose aquel paño e torna el filo al rededor e cóselo
e átalo con él, de guisa que se non desate e dale,
luego que esto fuere fecho, a comer de la suelda en un coraçón
de gallina, tanto de suelda con un grano de garvanço,
e si lo non quisiere comer, métegelo por la boca. E la
suelda se faze d'esta guisa, e es muy noble e muy preçiosa
para todas las quebrantaduras de partes de dentro del cuerpo
del falcón: toma la mumia que tienen los boticarios e
espeçieros e la pez e azargatona e la simente de la yerva
menudilla que llaman suelda menor e simiente de mastuerço
e suelda rata, e de la mumia sea la mayor parte e de suelda menudilla
la quarta parte, e de pez dos partes, entiéndese el teçio
menos que la mumia, e de azargatona la quarta parte, e de la
simiente del mastuerço la ochava parte, e de suelda rata
ochava parte, e todo esto es al respecto de la mumia e todas
estas cosas sean molidas sobre sí e bien çernidas
e desque fueren molidas cada una sobre sí, cada una sea
puesta sobre sí, e estonçe tómalas todas
e mésclalas bien, que todos los polvos sean bien mesclados
e desque fueren todos así mesclados e bueltos en uno,
faz un saquete pequeño de valdrés tan grande en
que aquel polvo caya e se pueda el saquete atar, e estonçe
mete dentro aquel polvo e si fiziere sol fito pon aquel saquete
al sol e cálcalo bien con las manos e si non fiziere sol
mételo en tu seno e acarona de la carne e menéalo
porque se buelvan los polvos e allégalo bien a ti, e esto
se entiende que se faz por virtud de los polvos que se ayan de
mesclar e ayuntar unos con otros, e devedes todos los que falcones
amades traer sienpre esta suelda convusco, ca set çiertos
que es muy noble e desque el falcón oviere comido d'esta
suelda ponlo en una tabla ancha e llana como mesa, e su paja
deyuso en que se pueda echar si quisiere, e deve estar allí
veinte e un días, e en estos sobredichos días le
darás la dicha suelda, de tres en tres días, en
el coraçón de la gallina, quantía de un
garvanço e en estos sobredichos días que non coma
sinon buenas viandas, así como gallinas pollos o palominos
o tórtolas, e sea la vianda que le dieres picada en una
tabla e esté puesta ant' él de guisa que lo pueda
comer sin afán, que non ponga fuerça en lo comer,
nin estribe sobre la pierna llagada e a cabo de los veinte e
un días descósele aquella atadura e dale de comer
en la mano fasta que veas que es bien esforçado, e ponlo
de día en el alcándara desque comiere e de noche
tórnalo en la tabla do primero estava, e así esté
en este governamiento fasta que veas que es bien esforçado,
e así guareçerá. E si la pierna es quebrada
por el çanco, d'esta guisa que dicho he en este capítulo,
curarás dél salvo que le deves tirar la pihuela
y el cascavel.

Capítulo XXIX
Del falcón
que se le quiebra el ala
Segund dicho he, en el capítulo
antes d'este, en razón de las ocasiones por qué
guisa vienen a las aves, e así digo eso mismo que a las
vegadas contesçe, que algunos falcones tomen algunas raleas,
así como garças o martinetes o garçotas
que son raleas que van a la tira, e ha otras raleas que los falcones
fallan en su cabo, quando andan alongados de los falconeros así
como cornejas, dorales e otras, e tómanlas entre puercos
e bueyes e otras bestias e acaesçe que las sobredichas
bestias o bueyes o puercos, quando veen el falcón en su
cabo, sin ombre, nin reçelando cosa, vienen a él
e fiérenlo e lísianlo estando enbuelto con la ralea
que ha tomado, así que le quiebran, a las vezes, la pierna
o el ala; e quando tal ocasión acaesçe al falcón
deves curar dél por esta guisa: si acaesçiere que
le quiebre el ala, tresquílale aquel logar de dentro e
de fuera con unas tiseras muy agudas, e non le ayas miedo de
las péñolas nin gelas arranques, salvo tresquilándogela[s]
con tiseras, e después iguálale bien las cañas
del ala quebrada e ponle el enplasto que suso dixe en el capítulo
XXVIIIº, que fabla de la pierna quebrada, e por aquella
misma guisa e con aquellas cañuelas o tabletas más
el atadura farás por esta guisa: toma un paño de
lino delgado e que aya seído lavado porque sea más
blando, e sea luengo e tan ancho como las cañas de la
ala e átalo bien e cose después el atadura muy
bien con el filo, e desque fuere bien cosido toma otra vez una
aguja e un filo e cógele el ala e çiérragela
como quando el falcón está sano, e llégagela
bien al cuerpo e cósele todos los cuchillos, pasándogelos
todos con una aguja quadrada por los cañones con un filo
que se non puedan arredrar e toma un paño de lino e enbuélvele
en él toda el ala así çerrada e cosida cogida
como dicho es, e cose aquel paño de lino como viene cosido
el falcón quando le traen de Flandes, que trae la meitad
del ala ayuso contra las puntas de las péñolas,
enbuelto en un paño de lino, e faz en el sobredicho paño
de lino dos ramales, e el un ramal vaya por detrás del
ala sana contra la cola, e el otro ramal contra la cabeça
e ayúntense anbos los dos ramales so el ala sana, e sean
ý bien cosidos e vayan por el pecho e cósanse en
el paño que fuere enbuelto en el codillo del ala, e estos
ramales sean cosidos anbos sobre las cuestas fasta el onbro del
ala sana e por el pecho fasta el ala llagada, de guisa que se
non pueda el atadura desatar ca bien vos digo que esta obra e
atadura deve ser fecha muy firme, e llama falconeros de buen
tiento que te ayuden fazer esta obra, e a un çurujano
que tienen buen tiento en fazer las ataduras e poner el enplasto,
e darle has de tres en tres días de la suelda que dixe
en el capítulo XXVIIIº, de la pierna quebrada, en
el coraçón de la gallina, e el falcón que
así fuere atado e cosido deve yazer un día todo
encamisado, e esto es porque se seque el enplasto, e desque vieres
que el enplasto es apretado e seco desencamisa el falcón
e fazle lugar llano en una tabla o mesa en que se eche ó
esté como él quisiere, e átalo por la lonja
que non se parta de allí e non lo descosas fasta XXI días,
e en el comer e otros regimientos goviérnalo segund diximos
en el capítulo XXVIIIº, de la pierna quebrada, e
conviene e forçado es que fuelgue fasta que venga la muda
e cobre péñolas ca non ha con que bolar, e aunque
las toviese deve folgar fasta la muda passada, e non dubdes que
si buena diligençia ovieres en lo curar, que guaresçerá.
E yo vi un falcón baharí sardo al rey don Pedro
que traía Ruy Gonçales de Illescas, comendador
de Santiago, su falconero, que se le quebró el ala cayendo
con una grúa, e fue después fiel d'ella, e le vi
matar muchas grúas después e con tan gran avantaja
como primero las matava.

Capítulo XXX
Del falcón
que se le quiebra el ojo
Segund dicho he, en otros capítulos
ante d'este, muchas ocasiones acaesçen quando los falcones
son echados a garça o a otras prisiones que los falcones
usan de matar, señaladamente los falcones garçeros
quando andan con la garça o la traen a tierra: dale la
garça con el pico en el ojo e quiébrangelo, e si
el falcón es perdiguero o lebrero en andando con la liebre
o con la perdiz topa en algund palo o espina de guisa que se
le quiebra el ojo, e a esta ocasión deves acorrer d'esta
guisa: toma una yerva que llaman pinpinela, otros la llaman bursa
pastoris, otros la llaman yerva de golondrina e nasçe
cabe las paredes e en los canpos, e tiene una como bolsilla en
lo alto así fecha
e májala e toma el çumo
d'ella bien colado e toma la terçera parte de miel, e
toma el coral blanco e muélelo bien, e toma el polvo dél
bien çernido e mésclalo con el çumo de la
dicha yerva e con la miel, e derriba el falcón e toma
una péñola hueca que se fincha de aquella melezina,
e después con la boca soplando échale aquella melezina
en el ojo o mójala en aquella melezina que dicha es, e
lánçale dél en aquel ojo llagado que le
caya dentro, e échalo con una péñola de
gallina de guisa que le caya en el ojo, e ten el falcón
derribado fasta que veas que el çumo todo se consume dentro
en el ojo, e luego ponle el capirote e ponle en la correa del
capirote un contrapeso que tenga el capirote, que le non caya
de la cabeça nin lo sacuda e esté por tal figura
el falcón requerido e guardado que se non rasque nin sacuda
de sí el capirote, nin llegue con la mano al ojo, e sea
puesto en una alcándara en casa escura e guárdalo
sienpre e veílo con tu ojo porque non tire la melezina.
E deves saber que si la yema del ojo non fuere ferida sabe que
el falcón cobrará toda su vista, non enbargando
que quando la ferida es dada que todo el ojo es vazío
segund paresçe, e tan fermoso torna el ojo como si nunca
fuese ferido; e si la yema del ojo fuere ferida sabe que el falcón
nunca cobrará su vista mas cobrará la fermosura,
que pocos onbres conosçerán si el falcón
es çiego del ojo o non, e esta melezina le deves fazer
dos vezes al día, fasta que veas que el ojo es tornado
a su fermosura como ante era, e si le fincare nuve o paño,
lánçale el polvo del coral blanco bien çernido
con una péñola e sanará.

Capítulo XXXI
Del falcón
que ha trópigo o finchazón
Han una dolençia los
falcones que es llamada trópigo, e esta dolençia
se engendra en el vientre del falcón. E señaladamente
d'esta dolençia son naturales mucho los girifaltes, e
la razón por qué es ésta: ca los girifaltes
son aves muy pesadas e muy afogadizos e antojadizos de su naturaleza
e quexosos. E señaladamente quando dexan a qualquier falcón
en la alcándara e se debate mucho, o en la muda que non
es bien guardada e el falcón se espanta e se debate e
con grand quexa, acaesçe a las vezes, que se corronpen
en el cuerpo, por tal guisa que se les faze en el vientre una
bexiga e fíncheseles de agua, e en aquella agua de aquella
bexiga está metido el buche e los figados e las tripas,
[e esta agua que digo que allí está escaliéntase
e aferméntase por tal manera qu el buche e los figados
e las tripas] se cuezen por tal figura que el falcón viene
a la muerte, e digo que es vexiga porque así es a semejança
de vexiga, e deves tú conosçer esta dolençia
por esta guisa: sabe que quando el falcón ha esta dolençia
desseca e non dexa por eso de comer e más te digo, qu'
el vientre del falcón fincha por tal guisa que non paresçe
sino que trae un grand huevo, e tiene las coxas de las piernas
como gastadas e secas, e non dexa por esso de comer, e non puede
bolar, e quando tuelle faze malas tolleduras, desvariadas e feas,
e esta dolençia es mortal, pero ha ombre de curar d'ella
lo mejor que podiere, que por desanparo non dexe así su
falcón, e el remedio para esta dolençia es éste:
derriba el falcón que esta dolençia oviere e enbuélvelo
bien atados los pies con la lonja e échalo de cuesta e
tresquílale todo el vientre, non le llegando al pecho,
con unas tiseras muy agudas, e desque fuere tresquilado toma
una lançeta bien aguda e fiéndelo a lo luengo aquel
vientre, e cata que tajes el cuero e non llegues a las tripas
e comiénçalo en el pico del pecho do se acaba faza
el overo, e el abertura sea tan grande en que aya tres puntos
e entre punto e punto aya espaçio de un medio dedo, e
desque fuere fendido buelve el falcón el vientre para
ayuso e los costados arriba e saldrá aquella agua dél,
e desque vieres que aquella agua es fuera buelve el vientre del
falcón arriba e cóselo e dale aquellos tres puntos,
e llama çurujano que lo faga porque han buen tiento e
tienen uso d'ello, e mata una gallina e echa la sangre d'ella
por çima de la costura, e la razón por qué
se faze esto de la sangre es ésta: porque conviene que
en el logar onde ha de aver suelda de fuera que aya sangre, porque
la suelda pegue mejor e porque aquel logar non es tal que faga
sangre de suyo, por ende es menester poner aquella sangre de
la gallina fuera puesta sobre aquellos puntos de la costura,
e échale la suelda por ençima de la sangre, e esta
suelda sea fecha por la guisa que dixe en el capítulo
XXVº, quando el falcón pierde la uña, e después
toma la otra suelda preçiosa que dixe que era buena para
el cuerpo en el capítulo XXVIIIº, del falcón
que se le quiebra la pierna, e dale d'ella un grano tan grande
como un garvanço en un coraçón de gallina,
por la guisa que suso dicho he, e si lo non quisiere comer métegelo
por la boca, e todo ese día yaga el falcón enbuelto
en un paño de lino, encamisado sobre un cabeçal,
el vientre ayuso, e a la noche dale de comer media pierna de
gallina picada, que sea tirada d'ella el escudete e lo duro ante
que le descamises, e si lo non quisiere comer métegelo
por fuerça, e en esos nueve días le da de comer
de la suelda en un coraçón de gallina, quantía
de un garvanço a los tres días, en manera que coma
de la suelda tres o quatro vezes, e esto todo fecho, desenbuélvelo
de aquel paño e ponlo en una buena alcándara e
en un paño blando de lana de color enbuelto en derredor
del alcándara , e si non quisiere estar seguro en el alcándara
ponlo en una tabla llana e pon un paño de lana blanda
ençima de la tabla, pegado con clavos porque esté
caliente, e la casa sea bien caliente e sin fumo e sin viento,
e toma otro día el alosna que es el asenxo amargo, e cuézela
en vino blanco en una olla pequeña e lávale bien
cada día aquella llaga e dale de la suelda, que dize en
el capítulo XXVIIIº, de tres en tres días
a comer, e non le saques fuera de casa fasta los nueve días
nin le des vianda que oviere a comer, salvo picada e caliente
e buena, e dende adelante, cómala entera por su pico,
e non le des plumas, e sabe que si este acorro fuere fecho a
esta dolençia antes que el figado e el buche sea escalfado,
luego el falcón será sano, mas si el falcón
toviere ya el buche e el figado escalfado está en dubda
si guaresçerá o non, e por tanto es menester de
ser el caçador avisado de ver su falcón, si adolesçe
segund las señales de las dolençias, en acorrer
aína a su falcón, antes que la dolençia
sea vieja e non aprovechen las melezinas.

Capítulo XXXII
De la finchazón
que el falcón ha entre el cuero e la carne
Esta finchazón que es
entre el cuero e la carne, de que este capítulo fabla,
acaesçe así: que quando los falcones son lançados
a aquellas prisiones que a menudo suelen ser lançados
como a grúa o a liebre o a perdiz, algund can trava del
falcón e rónpele el cuero, o puede ser que de la
caída que cae con la garça o con la grúa
rónpese el cuero, o bien puede ser que la garça
o la grúa le fiera, así que por aquel logar que
es así el cuero roto, fínchese todo el falcón
o parte dél de viento, e paresçe muy feo, e aquel
que esto non vio parésçele cosa estraña
e espántase d'ella, esto es una cosa muy ligera de curar
e cúrase así: si vieres que non tiene otra llaga,
salvo que el cuero tiene así finchado e levantado, toma
una lançeta muy aguda e rónpele aquellos logares
do el viento así está e luego saldrá todo
el viento e toma el alosna, que es el asenxo amargo con el vino
blanco e cuézelo en uno, e caldéale bien aquellos
lugares que vieres que tiene la finchazón e tenlo en logar
caliente e sin viento e luego será sano e caldéagelo
así algunos días fasta que veas que se le tira
un color malo de que el cuero está así señalado.

Capítulo XXXIII
Quando el falcón
regita lo que come e tiene el papo e las tripas frías
Por muchas cosas entra la frialdat
en el papo e en el buche e en las tripas del falcón; lo
uno por el tienpo frío e de grand invierno, e non comer
el falcón, e dormir ayuno lo qual deve todo caçador
guardar que el su falcón sienpre duerma con alguna cosa
en el papo, o vianda o plumas. Otrosí se resfría
el falcón por comer mala vianda e fría, señaladamente
en el invierno. Otrosí por andar con él a caça
en tienpo lluvioso, e venir el falcón mojado e non ser
enxuto al sol o al fuego, sin fumo e de lexos, ca si el falcón
veniere mojado e non ha sol para se enxugar, faz traer a la cámara
de la brasa sin fumo, e dándole a tirar e roer çerca
del aire del fuego se irá enxugando e después ponlo
en buena casa caliente, e que tenga toda la noche candela ardiendo
porque piense de sí, otro día non le fagas bolar
por prisión fasta que se enxugue al sol, e por cada una
d'estas cosas dicho avemos viene al falcón grand enfermedat,
de que el falcón peresçe muy aína si no
es acorrido, e es muy malo de guaresçer ca todo se refría
e se le desordena todo el cuerpo, e deve[s] conosçer esta
dolençia por esta guisa: quando el falcón regita
a menudo e non logra cosa que coma, pero que ha fanbre, e tiene
buen senblante fasta que fallesçe de la carne e entonçe
entristesçe e guárdate que antes que así
entristezca que le acorras, ca si non le acorres luego como comienza
a regitar, quando después le quisieres acorrer, non le
prestará, e la razón por qué es ésta:
[porque el buche está] ya estonçe encogido e el
papo e non quiere resçebir cosa en sí, nin vianda
ninguna, e por ende te digo que le acorras antes çedo
que tarde, e dévesle acorrer por esta guisa: toma los
palominos nuevos e iguados, e si palominos non podieres aver
toma palomas, como quier que palominos abrás de palomar
o de los que crían en casa duendas e afógalos de
guisa que se les cuaje la sangre en ellos o los destilla de guisa
que la sangre caya en una escudilla linpia, e luego como aquella
sangre se cuajare dágela al falcón a comer, e si
vieres que lo logra dágelo así tres vezes en el
día, así fresco, cuajado, e non coma otra vianda,
e luego otro día mata un palomino e dale la sangre por
la vía e guisa que dicho he, cuajada e dale una tetilla
del palomino sin pluma e sin hueso e dende adelante dale buenas
viandas poco a poco e a menudo gallina o palomino o tórtola
o çerçeta o negreta, lo mejor que podieres, e si
vieres que las dichas cosas non quisiere lograr e las rogita,
faz estos polvos que aquí dize e son muy buenos. E todo
caçador los deve traer sienpre consigo: toma la nuez de
India e nuez moscada e la mirra e los clavos de giroflé
e canela e flor de canela e maçís e almástica
e ençienso e açúcar blanco, e pisa e muele
cada una cosa d'estas sobre sí, e desque fuere bien molido,
mésclalo todo en uno; e [el] açúcar blanco
sea lo postrimero, e sean de todas estas cosas tanto de lo uno
como de lo otro, por peso, e toma d'estos polvos e dale de comer
en el coraçón de la gallina, e sea tanta quantía
dada al falcón como dos granos de garvanços, e
cada día ruçíale el rostro e la cabeça
con buen vino blanco e fártale de sol, e en quanto así
fuere doliente non le prueves el agua salvo desque vieres que
es ya bien esforçado e guárdate que en todo este
tienpo non le fagas purga ninguna que sea, salvo govié[r]nale
por la guisa que suso dicho es, e a cabo de XVIII días
dale una aljava de cabra caliente o de carne de la pospierna
de una liebre que sea caliente, e esto será para remondar
las tripas e el buche de la orrura de la sangre de los palominos
que comió, e así guaresçerá.

Capítulo XXXIV
De la ferida que
es abierta o çerrada
Fermosa cosa es, e maravilla,
e otrosí gran bondat, que una ave tan pequeña como
un falcón, trave de una grúa que es una ave tan
grande e tan brava que quando un ombre la toma en un lazo, non
osa llegar a ella, temiéndose del golpe que d'ella reçela
aver. E pues el falcón es loado por tomar una tal ave,
mucho mayor loor deve aver el caçador que por su sotil
arte pone al falcón en se atrever a ello, e aver tan esforçado
el coraçón ca el falcón, desque nasçió,
nunca tomó sino pequeñas prisiones como palomas,
cornejas, ánades, çerçetas, e otras tales
aves semejantes, e el caçador fázele dexar aquellas
prisiones e cobdiçiar otras aves muy grandes como grúas,
garças, ánsares bravas, çisnes, abutardas
e otras que son fuera de su naturaleza, ca nunca ombre lo vio
a falcón bravo matar tales prisiones. E por tomar tan
grandes prisiones acaesçen las grandes ocasiones de feridas,
que les dan aquellas prisiones, así como la garça
quando fiere con el pico, e la grúa con la uña
del pie lançando la coz, e así de muchas maneras
son feridos los falcones. E quando tu falcón vieres ferido
acórrele d'esta guisa: toma unas tiseras muy agudas e
trasquílale aquel logar do tiene la ferida, e si la ferida
es luenga que puedan ý ser dados puntos toma una aguja
de pellejero muy sotil e un filo de sirgo retorçido e
cósegela, e sea cosida la carne e el cuero todo en uno,
e los puntos que en la dicha ferida fueren dados, cada punto
sea cosido sobre sí e ligado sobre sí e toma la
suelda que dixe en el capítulo XXVº, quando se le
tira la uña al falcón e lánçale d'ella
ençima de la ferida sobre los puntos, e otro día
toma el alosna que es el asensio amargo e cuézela en una
olla pequeña nueva con el vino blanco, e lávale
aquella ferida fasta que veas el cuero que es verde es tornado
al color de quando estava sano, e con una péñola
de gallina muy sotilmente le cata aquella ferida, e si la ferida
entrare al fondón, dentro al cuerpo, rónpele el
cuero al luengo de guisa que non le ronpas la carne, e esto le
deves fazer porque quando la ferida del falcón va fonda
non se puede purgar del lixo, e otrosí las péñolas
métensele dentro e el mal que ha de salir para fuera tórnasele
para dentro, e esta ronpedura que se assí ha de ronper
non sea cosida, mas sea lavada con el vino e con el alosna por
la guisa que dicho he. E si non fuere fonda, non cures d'ella
salvo que le lançes suelda que está ordenada en
el capítulo XXVº, e lávale con el vino e con
el alosna fasta que sea sana la ferida. E si la ferida es pequeña,
que non ha menester de ser cosida, lávagela con el vino
e con la alosna cozida e échale de la suelda e luego será
sano. E cátalo una vez en dos días, e cada vez
que lo lavares con aquel lavatorio [dende adelante] non le pongas
los dichos polvos de la suelda, salvo lavárgelo con aquel
vino fasta que tenga buen color la llaga.

Capítulo XXXV
De la caída
o debatedura del falcón
Grand bien es e grand bondat
al caçador fazer a su falcón buena alcándara
e bien fuerte [e bien] ligada e gruesa e linpia, que gallinas
non ayan estado en ella nin otras aves, ca enxenplo e castigo
es dado de luengo a los caçadores que tan firme e tan
bien fecha e tan buena deven fazer el alcándara para el
su falcón por una noche como para un año, e esto
es por muchas ocasiones que pueden conteçer a los falcones
en las malas alcándaras que firmes non [son]. E que esto
sea verdat ya contesçió a muchos falconeros curar
poco d'esto, e por ende acaesçerles a sus falcones que
murieron e se quebraron piernas o alas e fueron lisiados por
caer el alcándara con ellos. Otrosí se lijan algunos
falcones de topadura, encontrando en la ribera un falcón
con otro, lo que acaesçe algunas vegadas, o venir el falcón
en pos de alguna ralea e vençiéndola topa el falcón
en tierra o en árbol, e resçibe el falcón
grand ocasión, o bolando en la ribera en logar do ha árboles;
e quando el falcón sentieres que está ocasionado
de tales feridas como estas, farás así: toma la
suelda que dixe en el capítulo XXVIIIº, de la pierna
quebrada, que se faze con la momia e dale d'ella a comer nueve
días, segund allí está ordenado, de tres
en tres días fasta que sea sano, que sean nueve días,
dándole aquellos polvos en la pierna de una polla tierna,
cada vez la quantía de dos garvanços en un coraçón
de gallina, e si vieres que aquella caída o topadura faze
finchazón en algún logar onde tovier allí
sangre ayuntada, rónpele aquel cuero e aventarse ha aquella
sangre. E a esta ronpedura así fecha non le lançes
ninguna suelda, ca non se faze sino porque aquella sangre quebrada
salga de allí, salvo lávala con el vino blanco
e el alosna que es asensio amargo. E si de la dicha caída
non se ayuntare sangre nin de la dicha topadura, salvo que para
aquel logar negro, estonçe lávagelo con vino e
con la alosna, como dicho es. E déveslo poner en vara
en quanto fuere maltrecho e non le trayas en la mano, e otrosí
te digo que de las tales caídas, otrosí de las
debateduras de la alcándara [e] de la mano del mal caçador
resçiben el falcón grand quebranto, e d'esto el
caçador deve ser testimonio el que lo trae en la mano
e lo puede ver e entender, e quando así gelo entendiere
luego le dé de comer de la suelda, que está ordenada
para el cuerpo del falcón en el capítulo XXVIIIº,
de la pierna quebrada, e aun te digo que la debatedura o derramadura
del alcándara es mucho peor que la de la mano, porque
el facón non es tan ligero en el su debatir como el açor
e quando se debate non se puede tornar a la vara e siéntese
muy mal de las piernas e guarésçe muy tarde d'ello.
Otrosí en las debateduras que el falcón faze en
la alcándara, párale sienpre mientes en la espinilla
del pecho del falcón, e cata si faze allí alguna
postilla o llaga e si vieres que faze postilla ponle el ungüento
çetrino e búscalo en los çurujanos; otros
lo llaman ungüento amarillo, e luego será sano. Para
todas las otras debateduras dale sienpre de la suelda cada vez
que entendieres que tu falcón es [ferido], sentido o quebrantado
ca es muy preçiosa melezina, ordenda en el capítulo
XXVIIIº, e guárdate sienpre de poner tu falcón
en logar do estas ocasiones resçiba.

Capítulo XXXVI
Del falcón
que tiene las tripas fuera
Algunas vezes salen las tripas
al falcón de golpes de garças o por otras ocasiones,
e quando vieres a tu falcón las tripas así fuera,
derriba el falcón sobre la parte sana en manera que la
llaga esté por ençima e tórnale las tripas
en su lugar e cose aquel logar por do salieron las tripas, e
lança en aquel logar de la suelda que está ordenada
en el capítulo XXVº, de la uña del falcón,
e si vieres que el cuero está junto con la carne, cóselo
todo en uno e lánçale la dicha suelda, e si el
cuero está sobre sí e la carne sobre sí,
cóselo cada uno sobre sí, e si lo fizere[s] delante
çurujano será mejor porque averá buen tiento
en el coser, e desque fuere cosido lánçale de aquella
suelda sobredicha. Otrosí, te digo que acaesçe
algunas vegadas traer el falcón las tripas fuera, entre
el cuero e la carne, así como verás algunos bueyes
a que otro buey da con el cuerno e le forada la ijada e non le
forada el cuero, e trae las tripas entre el cuero e la carne
e quando tal dolençia vieres al falcón acorrerle
has d'esta guisa: derríbalo e métele e tórnale
las tripas dentro al cuerpo por aquel forado por do salieron,
e verás estonçe fincar el cuero, en que andavan
las tripas, floxo e apáñalo todo con la mano por
ençima e desque todo fuere apañado, átalo
con un filo torçido bien a raíz de la carne, e
el cuero que sobrare ençima córtalo por ençima
de la atadura con una navaja e toma dos fierros fechos por esta
guisa
e sean tan luengos como un xeme,
porque aunque los escalienten los pueda ombre bien tener, e caliéntalo[s]
del logar do están quadrados, e han de ser estos fierros
bien limados e quadrados, ençima como los dados e bien
llanos de cada quadra e las astas bien limadas e bien redondas,
e caliéntalos bien del logar en que es quadrado e ponlo
dos o tres vezes ençima de aquel logar do tajares así
el cuero, e sea tan grande la una quadra como la otra e de partes
de lo que está deyuso do están las letras 'a' por
señal, le pon ençima del cuero cortado en manera
que aquel cuero cortado se vaya encogendo con aquel fuego que
le darás e dale de la suelda que está ordenada
en el capítulo XXVIIIº a comer, por la guisa que
en el dicho capítulo está ordenado, e guárdalo
que non se debata fasta que sea sano.

Capítulo XXXVII
Del falcón
que tiene las quexadas torçidas
Algunos caçadores acaesçe
que quando quieren ir a algunos logares a librar sus negoçios
han por enbargo de levar sus falcones en sus manos, e por ir
más desenbargados déxanlos en sus alcándaras.
E ha falcones que son quexosos e porque non quieren assossegar
en el alcándara pónenle el capirote, e porque non
se les caya pónenle un contrapeso a la correa del capirote,
e quando el falcón se rasca por derribar el capirote e
non puede, va con el pico a los costados do siente que anda la
correa del capirote e quiere tirar d'ella con el pico, e quando
así trava el falcón con el pico en la correa, el
contrapeso non le dexa salir fuera e métesele la correa
por la boca al través de las quexadas del falcón,
e quando el falcón quiere tirar el pico afuera non puede
ca le non dexa la correa, e con la fuerça del tirar que
así tira tuérçensele las quexadas e salen
de su lugar, de guisa qu' el falcón non puede çerrar
la boca e tiénela desvariada e desviada. E quando tal
ocasión como esta vieres al tu falcón derríbalo
e métele dos dedos en la boca, aquellos que vieres que
mejor le caben o pueden caber, e un dedo sea de la una mano e
otro de la otra, e estonçe arriedra con un dedo por el
un cabo del un carrillar de la boca e con el otro dedo por el
otro carrillar e después tira los dedos e çiérrale
la boca, e después déxagela abrir e si vieres que
abre la boca desvariada entiende que las quexadas non son en
su logar e de aquel cabo que vieres que la boca tiene tuerta
métele uno de los dedos que vieres que mejor se puede
poner, [e] de sí tírale la quexada contra el cornejal
de la boca donde la quexada está fuera, e así fasta
que veas que las palas deyuso están iguales con el pico;
e non le des de comer, salvo picada la vianda, e dale a comer
la suelda que está ordenada en el capítulo XXVIIIº,
de la pierna quebrada, e dágela en un coraçón
de gallina de tres en tres días por nueve días
e así lo govierna fasta que lo veas bien esforçado
e que comiença a poner el pico por sí, e dale de
comer estonçe su vianda como ante comía.

Capítulo XXXVIII
Como deves fazer
la muda a tu falcón
Los falcones baharís,
sardos, mallorquís, de Romania e tagarotes son los falcones
de todos los plumages que más aína comiençan
a mudar e así salen más tenpranos. E yo vi un falcón
del rey don Pedro que dezían Donzella e era baharí
de Romania, e era garçero e altanero e vilo la primera
semana del mes de agosto ser ya de la muda fuera e desainado,
e matar aquella semana una garça. Pero comunalmente todos
los otros plumages comiençan a mudar la primera semana
de junio, e unos más tenprano e otros más tarde
segund acaesçe, e por tanto es bien que le faga[s] su
muda en casa buena do non llegue fumo nin mucho ruido, e esto
digo por el falcón neblí o girifalte o baharí
o sacre, que el borní e el alfaneque mejor mudan do sean
los omes. E faz a la casa do la muda fizieres que non le entre
la lunbre sino por una ventana que la abras quando quisieres,
porque el falcón assosiegue. E fazle la muda alta de tierra
por la umedat, sobre maderos rezios e tablas e enbarrada[s].
E ponle allí una piedra e sienpre le ten linpia la muda
e tenga su arena, e de noche tenga un candil de azeite que arda
toda la noche, e algunas vezes ponle algunos çéspedes
verdes como en manera de prado, que tome plazer con la verdura,
e dale de comer en la mano e non quanto él quisiere; señaladamente
en las tardes, con la fría, tómalo en la mano e
dale allí de comer e toda vía cata si está
alegre o qué senblante tiene porque si menester oviere
de lo curar que le acorras.

Capítulo XXXIX
De algunos falcones que non quieren mudar
e como farás para que el tu falcón mude bien e
aína
Después que vieres que
tu falcón comiença a derribar las péñolas,
como corvas e cabo cochillos, tráelo en la mano e non
lo pongas en la muda fasta que derribe péñolas
de la cola, e ponle carne e coma quanto quisiere e dale buenas
viandas; e desque vieres que derriba de la cola, porque sería
peligro si se debatiesse que quebrantase alguna péñola
en sangre, ponlo en su muda e dale tórtolas bien çevadas
e bien gordas e palominos enxutos, señaladamente quando
ha de governar las péñolas mayores; e quando le
dieres estas aves pélalas bivas e alínpialas con
un trapo áspero por el piojo, que non les finque. Pero
ha algunas razones por qué los falcones han enbargo en
la muda e non quieren mudar: la primera razón es por aver
en sí alguna enfermedat, la otra por non entrar bien purgado
en la muda, [la otra por saña que el falcón toma
en la muda] e non quiere assosegar. E quando es el enbargo primero
que dexa de mudar por alguna enfermedat que el falcón
ha, a esta razón digo que lo saques de la muda e para
mientes en él e guarda bien su senblante e segund las
señales de la dolençia que vieres en él,
cura de él, segund está ordenado en cada capítulo
d'este libro de que fabla de su dolençia, segund la dolençia
demanda. Otrosí, si el falcón dexa de mudar por
la segunda razón que diximos que non entró el falcón
bien purgado en la muda, e d'este enbargo el caçador es
en grand culpa ca esto es una cosa que el caçador sienpre
deve tener en cuidado de purgar su falcón a la entrada
de la muda e a la salida, e a esto digo que lo saques e lo fagas
por la guisa que dicho he e púrgalo. Otrosí, si
el falcón dexa de mudar por la terçera razón
que diximos, que el falcón dexa de mudar por saña
e orgullo que toma e non quiere assosegar, a esto puedes acorrer
ligeramente: saca el falcón de la muda tres o quatro días
[e dale poco de comer en estos días] de guisa que aya
buena fanbre, e desque vieres que así ha buena fanbre,
tórnalo a la muda e atápale bien la muda que sea
bien escura e dale poca vianda fasta que veas que es así
assosegado, e esto se entiende que non coma sobejo mas coma tenpladamente
e con fanbre, e lo que deves fazer después es darle sus
buenas viandas e algunas vezes dale en ocho días una vez
ansarón o carne bien caliente de la pierna, por tirar
el fastío de las otras viandas que come de cada día,
e luego, al comienço, dale las tórtolas que son
muy buenas para poner el falcón en carne; pero desque
el falcón comiença a derribar las péñolas
mayores son buenos los palominos que son calientes e ayudan a
venir las péñolas grandes, señaladamente
los cuchillos mayores que están en logar de pequeño
govierno que son las alas, e han menester ayuda, e los palominos
ensutos e iguados es la mejor vianda que estonçe le puedes
dar, e mudarles las viandas es bueno e non se enfastían.
Otrosí es bueno darles las landres de los cabrones o cabras,
que les fallarás en el pescueço e en la garganta
e tras las orejas, e dágelas dos vezes en la selmana,
e fazle d'ellas papo comunal, e si el falcón se enoja
d'ellas dale otra vianda e desque en aquella començare
a comer tórnale a dar las landres e esto le faz fasta
que veas que derriba de las péñolas comunalmente.
Otrosí toma la nuez del garguero de la cabra o de cabrón
e pícala bien menuda e dale d'ella con las dichas landres,
e esto fazen a unos falcones que derriban a pereza sus péñolas,
e toda vía le da los palominos ensutos que aquellos le
fazen vestir bien e de fermosas plumas, e sean iguados.

Capítulo XL
Como faras a tu falcón
desque fuer mudado
Desque vieres que tu falcón
ha derribado todo lo granado e está ya en el cuchillo
postrimero e tisera, vele tirando carne e dando menos vianda
en guisa que él la coma con fanbre e vaya gastando de
su vagar del saín que tiene, e esto aprovecha a que saldrá
de la muda más seguro e ternás [menos de trabajar
con él e a] menos peligro del falcón ca quando
salen muy çerrados de carne es gran peligro si se debate
e le quebrase saín, ca nunca en aquel año andaría
como devía nin lo podrías ordenar bien. E desque
los cuchillos e tiseras oviere derribado e apuntare las tiseras
quanto dos dedos, sácale de la muda en la noche e ande
en la mano e madrugue bien con él dándole sus pollos
pequeños afogados en agua fría por resfriar el
falcón; e d'estas viandas delgadas e frías fazle
buen papo e si fiziere siesta ponle en una alcándara en
casa fría e escura e que non entre ý quien lo espante
e desque fuere tarde, tómalo en la mano e así le
faz en manera que vaya gastando el saín e le finque buena
carne. E desque fuere dessainado fazle bolar al señuelo
a la tira e algún poco el recuesto arriba, ca non ha cosa
en el mundo que más dessaine el falcón que el bolar
a la tira e toda vía non se te olvide las plumas e juntas
cada tarde mojadas en el agua tibia desque començare a
aver fanbre ca en quanto estoviere ençerrado non las querrá
tomar.

Capítulo XLI
De los açores
Los açores crían
en muchas partidas por todo el mundo pero, de los que nós
sabemos, son los mejores açores en Noruega e en Assuega
e en aquellas comarcas do diximos que crían los neblís
e girifaltes e otros falcones, e los açores que aí
crían son muy grandes e fermosos e de grand esfuerço,
e aún allí ha unos mucho mejores e mayores que
otros e porque luego lo digamos las sus façiones de los
açores deven ser tales como aquí diremos: deven
aver grand pinta granada e la tetilla e el pecho grande, e buena
coxa e buen çanco e los dedos gruesos e el cuello delgado
e la cabeça pequeña e el rostro muy grande e luengo
e la ventana buena. E comunalmente, los açores de Noruega
han estas figuras o los más d'ellos. E estos açores
de Noruega tráenlos a Flandes en las cocas de Alemaña
e estonçe traen los girifaltes e neblís e otras
aves, e de allí, de Flandes, los lievan por todas las
tierras así como a Françia, Italia, España
e otras comarcas. E en todas aquellas terras, salvo en España,
non curan de tomar perdiz con el açor, salvo todas prisones
gruesas así como grúa, garça, abutarda,
e toman con ellos faisanes que buelan como perdiz, e quando toman
las prisiones gruesas toda vía traen galgo que acorre
porque el açor non trabaje mucho, e traen los açores
capiroteros, e en verdat non los tienen tan guardados como fazen
en España ca toman algunas vezes con ellos la liebre e
conejo e rónpense en ello, e creo que los aventuran así
porque han muchos d'ellos, e en España, como los han pocas
vezes açores así escogidos, préçianlos
mucho e guárda[n]los e non toman con ellos salvo perdiz
e garça comunalmente. E tiene que tomar el açor
perdiz que es muy bien ca le saca el buelo, como la perdiz buela
luengo trecho e desque el açor buela una vez a lo luengo,
tiene que todas las otras prisiones toma más ligeramente,
ca el açor e qualquier ave de caça por mayor trabajo
ha el bolar que el travar. Otrosí, los açores de
Noruega torçuelos salen muy buenos perdigueros e son más
ligeros que las primas pero que son malencónicos e las
primas e torçuelos de Noruega, de su naturaleza, son muy
espantadizos. Otros açores crían en Irlanda, que
es en la isla de Inglaterra, e son más pequeños
e son muy blancos e salen buenos. Otros açores crían
en Esclavonia que es en Greçia e son llamados esclavos
e son buenos pero non como los de Noruega. Otros açores
crían en Çerdeña que es isla, e son llamados
sardos e son pescoçudos e cabeçudos e toman bien
ánade e cuerva e algunos perdiz, pero non muy bien, ca
luego se fazen regacheros. Otros açores crían en
el ducado de Borgoña e son pequeños pero salen
buenos. Otrosí en Castilla crían açores
en muchas comarcas así como en Guipuzca e Álava
e Viscaya e Segura, que es de la orden de Santiago, e Algezira;
e d'estos los mejores que yo vi son los de Algezira; e son açores
pequeños e rocazes; los otros, comunalmente los torçuelos,
salen buenos perdigueros e de las primas son comunales. Quando
son pollos e han un plumaje bermejo e la pinta prieta e non son
bien enplumados e son estrechos pero algunos salen buenos d'ellos,
pero son de malas costunbres. Otros açores toman bravos
en el tienpo que se toman las torcazas e vienen con aquel passo
e estos, los más e los mejores, se toman en Castilla en
una villa frontera de Navarra que la llaman Santa Cruz de Canpeço
e son de otra pinta que los que agora diximos e son grandes asaz
e paresçen en el plumaje a los açores de Noruega,
ca el plumage han entre blanco e amarillo e la pinta gruessa
e salen muy buenos e si son mudados de una muda en aire valen
más, si han caçador sofrido que los faga de su
vagar e sin malenconía. E los señores preçian
mucho los açores buenos, ca son muy fermosos e de buen
donaire e toman delante d'ellos las presiones. Otrosí
son buenos para tomar raleas traínas para fazer los falcones,
así como garças, grúas [e otras]. E los
açores quieren ser muy bien traídos en la mano
e pensados de buenas viandas e buena alcándara, e fartarlo
de sol e de agua. E non quieren estar en la alcándara
entre mucha gente, salvo en logar apartado e piensa mejor de
sí. Otrosí, en quanto podieres, escusa de tomar
con tu açor cuervo carniçero ca es mala prisión,
nin budalón ca rascan mucho e escarmiéntalos. Otrosí
non tomes con él milano después de medio día
adelante ca están ya los milanos çevados e quando
los toma el açor rogitan todo lo que han comido e enojan
al açor e aborresçen por ende de tomar otras prisiones.
Otrosí, escusa de tomar con él abutarda e ánsar
brava ca los ronpe mucho e se buelca[n] con ellos. Otrosí
quando ovieres de lançar tu açor a garça
guisa que falle la garça levantada ca si está posada
e llega a ella fiérelo mal. Otrosí nunca lo lançes
a liebre nin a conejo e dale sienpre a pelar e a tirar en la
muda. E esté en buena casa de grand espaçio e suelto
e tenga dos alcándaras e un baçín de agua
e coma en la mano.

Capítulo XLII
De los gavilanes
Los gavilanes son aves de caça
muy lindas e gentiles e de grand esfuerço e en todas sus
costunbres e façiones paresçen ser açores
pequeños e açores de Noruega, ca así han
el plumage e la pinta. E los gavilanes crían en muchas
partidas e crían en árboles e dizen que los que
crían en el espino son más ruvios que otros e esto
non les viene por el espino, mas todos los gavilanes ruvios son
de grandes prisiones e por tanto crían en árboles
baxos por levar más ligeramente la prisión que
toman a los fijos, e el espino es baxo e árbol espesso
e por tanto crían allí. E los gavilanes que crían
en los valles de las montañas son mejores que los que
crían en lo alto, e todo esto es por esta razón
sobredicha que agora diximos. E de los gavilanes en España
los mejores que yo sepa e mayores e de mayor esfuerço
son los que crían en el Pedroche que es en el término
de Córdova. Otrosí son buenos los gavilanes que
crían en Ibor que es en el término de Guadalupe
e Trusillo, e d'estos gavilanes e de todos los otros los mejores
son los que toman rameros ca son criados más a su voluntad
por el padre e la madre. E oí dezir que Ruy Páez
de Viedma, un caballero muy grande de Galizia, veniendo de la
guerra de los moros, yendo para su tierra, pasó en el
tienpo de los gavilanes nuevos por el Pedroche e fizo llevar
de allí veinte gavilanes nuevos primas e torçuelos
en sus alcahazes e desque los tovo en su tierra fízolos
echar en un monte suyo e dizen que después acá
ay allí, en aquella comarca, muy buenos gavilanes, mejores
que primero avía. E los gavilanes quieren ser bien traídos
e bien governados de buenas viandas e requeridos de sol e de
agua e desplume a menudo, e buena alcándara e buena casa
sin fumo ca si fumo les da o sereno luego son perdidos. E toma
presiones muy buenas con que toma ombre plazer, así como
en el verano los perdigones e después, en el mes de agosto
e setienbre, las codornizes e en el invierno las çerçetas
con el atanbor e la picaça e la ciguñuela e otras
prisiones por todo el año. E son aves que non pueden sofrir
purgas porque son muy delicadas, e por tanto su governamiento
para los traer sanos es la buena vianda e non les dar grandes
papos, mas poco e a menudo. E son aves que toman con el grand
esfuerço que han, algunas vegadas, grandes prisiones así
como toman el ánade, cuerva e travan del milano e toman
el alcaraván, e por tanto los llaman por su nonbre en
latín nisus que quiere dezir esforçado; e en Françia
e en otras tierras llámanlos esparvel. E son los gavilanes
más previllejados que ninguna otra ave de caça,
que qualquier mercadero que lleve falcones a vender pagará
portadgo, e si llevare un gavilán con ellos es quito.
E yo vilo en Cañete, un lugar ribera de la mar que es
del visconde de Illa, en el reino de Aragón, vi llegar
una barca que venía de Proençia e venía
ý un mercador que traía sacres de Romania e de
Alemaña e falcones bornís proençales, ochenta
pieças e traía un gavilán con ellos e desque
llegó allí en el puerto murió el gavilán
e non llevó dende los falcones fasta que fue a Perpiñán
e dio un falcón proençal a un cavallero dende e
tomó dende un gavilán e tornó para allí
e levó sus falcones porque iva ya seguro de non pagar
portadgo. E si en el invierno lo quisieres passar, dale buena
casa caliente e piernas de gallinas e paxarillos e fártalo
de sol e guárdalo de viento e de sereno e de fumo e dale
buan alcándara e ponle un paño de color so los
pies o un pellejo de liebre, non le des vianda sino que tenga
pluma. E en sus façiones todas cátalos, que sea
el gavilán enano e de buena carne e buen rostro e buena
ventana e gran mano e los dedos luengos. E los gavilanes ruvios
son más ardides. E non te pagues de gavilán que
sea estrecho de onbros nin çancudo de luengas piernas,
e dale buena pihuela blanda e delicada e cascaveles pequeños
e de buen sonar e si çahareño fuere ha algunos
que los usan al capirote e andan más guardados por ende,
ca traen más rezio el cuerpo e las piernas que los escusa
de debatir.

Capítulo XLIII
De los esmerejones
Esmerejones son aves que paresçen
en todas sus façiones falcones, así como paresçen
los gavilanes a los açores. E ha en los esmerejones plumajes
así como en los falcones, ca ha d'ellos girifaltes, neblís,
baharís, sacres, bornís. E estos crían,
segund dizen, en Noruega e en aquellas partidas do crían
los neblís e las otras aves. E vienen con el passo de
las aves, así como vienen los neblís. E son muy
ligeras e plazenteras e buelan e toman muy bien la copada e la
aloa e aun toman pediz. E yo vi un esmerejón a don Felipe,
fijo del rey de Françia, duc de Borgoña e conde
de Flandes, que le enbiara la duquesa de Bramante e dezíame
que en aquel invierno, que lo yo viera, avía tomado dozientas
perdizes o más, e era sacre de su plumage. Quieren los
esmerejones tenerse en la mano como neblí e non los olvidar
en el alcándara e quieren ser governados de buenas viandas
e pequeños papos, pero son aves que aína se pierden
ca son muy bolliçiosos e de poco sosiego.

Capítulo XLIV
De los alcotanes
Los alcotanes son mayores que
los esmerejones. Paresçen algo falcones. Crían
en Aragón e creo que en toda parte. Los pollos sacados
del nido no valen nada, tomados del aire es un muy hermoso buelo
e quanto menos mudas tienen es mejor. Son mal acondicionados
algunos d'ellos, es menester tener mucho sufrimiento. Lo que
buelan es el çaboque puesto en el çielo, verdad
es que non se aciertan todas vezes. También buelan la
bubilla e hanla de bolar con la lonja porque como tiene malas
bueltas encuéntranla con ella e enbaraçanla; muy
pocas vezes la matan. Suelen ser perdigueros. Tienen poco sosiego
como los esmerejones.

Capítulo XLV
Del passo de las
aves
Muchas vezes avemos dicho en
este libro, como los falcones neblís e otros vienen con
el paso de las aves en esta tierra, e agora queremos aquí
dezir qué passo es este de las aves de que fezimos mençión.
E devedes saber que a todas las cosas que Dios, nuestro señor,
crió dio su governamiento e por ordenamiento de la natura
han su industria para bevir, e por ende dize el profeta David
en el salmo alabando a Dios e a las sus obras, dize así:
"el Señor que da a las bestias su mantenimiento a
ellas pertenesçientes, e esso mesmo a los pollos fijos
de los cuervos llamantes a Él". E dizen los filósofos
naturales que el cuervo quando vee los fijos salidos de los huevos
cubiertos de pelo blanco, que los non conosçe por sus
fijos porque los vee blancos e que non son de su color e aborrésçelos
e non los quiere çevar nin dar de comer; e en aquel tienpo
que ellos así están desanparados de los padres
abren las bocas dando bozes con la fanbre, e allí péganse
los mosquitos e fínchese la boca de que se mantienen;
otrosí se mantienen del ruçio de noche abriendo
las bocas fasta que van cobrando el su pelo prieto que han de
su naturaleza, e los van conosçiendo el padre e la madre
por sus fijos e los tornan a governar. E así provee Dios
a ombres e animalias e aves, segund que en muchos logares se
podría poner enxenplo. E así las aves por el instinto
de la natura buscan su vida e su mantenimiento en la morada del
invierno e del verano, ca las aves que crían en Noruega
así como neblís, sacres, bornís e otras
aves con el invierno, porque es muy frío, salen de allí,
de Noruega, e de aquella tierra muy fría e vienen con
otras aves buscar tierra caliente, e vienen caçando e
çevándose en aquellas aves que vienen en su conpañía,
e assí derraman por muchas tierras donde los toman. E
otras aves que, maguer son en tierra más caliente, buscan
aún otra más, así como las çigüeñas
e ánsares bravas e garças e alcaravanes e sisones
e otras. Muchas aves crían en esta tierra de Europa que
contiene en España, Françia e otras tierras e quando
viene el ivierno passan allende la mar en África, porque
es más caliente e después el verano tórnanse.
E yo vi por el estrecho de Marruecos que es entre Tarifa e Çepta
passar las çigüeñas al cabo del verano que
se tornavan para África, que tantas eran que non podía
ombre contarlas, que duravan grand trecho por el çielo,
que iva la nuvada d'ellas, e eso mesmo las gar-ças e otras
aves, e así dizen que lo fazen las codornizes, ca muchas
vezes falla ombre con un viento muchas d'ellas, e pues que otro
viento viene parten de allí e vanse en este tienpo mucho.
Otrosí, vi yendo el rey don Pedro por la mar, aviendo
guerra con el rey de Aragón, e travesando del cabo de
Martín a Iviça, que es traviesa de doze leguas,
e vi que en la galea de un cavallero que llamavan Orejón,
bien a seis leguas de tierra, cayó una codorniz, non sé
si ivan otras pero dizen que passan la mar. Otrosí, vi
en el camino de la traviessa de mar que se faze entre Bermeo,
villa de Vizcaya, e La Rochela, que pueden ser ochenta leguas
o poco más, yendo yo en una galea, a la media vía
de mar, que podrían ser quarenta leguas de tierra de cada
parte, fallé garças que llevavan aquella vía
mesma, e así andan buscando su vía e su paso las
aves por su naturaleza, e así los neblís siguen
estas aves e atraviesan todo el mundo. E yo ove un falcón
neblí que era muy buen altanero e llamávanlo Pocarropa
e fue tomado en Plazençia e díxome el redero que
lo tomo que cayera en la red con unas palomas torcazas en pos
que él venía e dezía que las palomas traíen
los papos llenos de la fruta de la haya que llaman ho e aquella
mañana la avían comido, e non fallamos que oviese
haya fasta Villafranca de Montes de Oca que avía bien
sesenta leguas de allí, e por tanto puedes entender la
traviessa que las aves fazen. E non ha dubda que muchos falcones
neblís son tomados en las Roçinas e en el canpo
de Santarén con el pelo blanco con que nasçieron
en la cabeça, e verás si han bolado e atravessado
tierra de Noruega aquí. Otrosí, vi en tierra de
Toledo, un año que fueron tomadas muchas tórtolas
en el mes de setienbre, que venían posar en las olivas
e matávanlas los vallesteros, e muchas d'ellas traían
ençienso en los pies pegado, e dezían que podía
ser que venían de la tierra donde era el ençienso
e que posavan en los árboles do ello era. Otrosí,
en tierra del soldán de Babilonia ha comarca que suelen
venir grúas en tienpo çierto de passo, e dizen
que pasan la mar, e quando allí llegan que vienen muy
cansadas en manera que non pueden bolar sinon muy floxo e baxo,
e el soldán tiene sus atalayas en aquel tienpo por todas
aquellas comarcas do ellas suelen venir, e va allá e lieva
muchos girifaltes e dezen que dura aquel passo quinze días
fasta que las grúas son descansadas para passar dende
que van para otra tierra, e con aquellos girifaltes toman muy
muchas d'ellas. E yo vi en París un mercadero ginovés
que dezía que morava e tenía su casa con sus mercadurías
e de su conpañía en Damasco, que es del dicho soldán
de Babilonia, e tenía en París entonçe omes
de Alemaña que levavan girifaltes para el soldán,
e eran los que yo vi en quatro caxas que ellos llaman, que nos
dezimos como varas, ochenta girifaltes e eran todos rocazes e
dezíame que le avía bien enbiado otros tantos e
quando allá legavan que tanto le davan [e pagavan] por
el que muría en el camino como por el que llegava bivo,
e esto fazía porque los mercaderos non dexasen de le llevar
falcones, por quanto de Noruega e la alta Alemaña, donde
los traían, a Damasco es muy luenga tierra, e por tierra
e por mar. Otrosí yo vi veniendo de La Rochela en España,
bien a veinte leguas de tierra, venir a mi galea un çernícalo
e muy muchos paxarillos pequeños, e posavan en el árbol
de la vela e luego que callavan e abaxavan el mástel bolavan
un poco fuera de la galea, por sobre la mar, e de sí tornávanse
a la galea e tomávanlos a manos, e estos non sé
si passavan en otra tierra e dizen algunos que muchas aves buelan
por la mar cuidando que es más estrecha e desque cansan
caen e piérdense en la mar, e si fallan algund navío
vanse para allá e posan allí e paresçe que
el cuervo que Noé envió por quanto falló
la tierra cobierta de las aguas e non falló do posar se
tornó al arca. E así como avemos dicho de muchas
maneras pasan las aves e atraviessan el mundo e con aquellas
vienen los falcones çevándose en ellas e los más
d'ellos, pollos.

Capítulo XLVI
De como se deven
enxerir las péñolas quebradas
Como quier que el enxerir de
las péñolas del falcón e del açor,
todos los falconeros e caçadores comunalmente lo sepan
fazer, enpero, pues en este libro avemos fablado de todas las
cosas e curas que pertenesçe a las aves de caça,
pornemos aquí la manera e plática como las péñolas
quebradas de las aves se deven enxerir porque las aves cobren
todos sus buelos enteros ca paresçe muy feo quando el
ave trae el ala mellada e menguada de sus plumas, [e] es grand
daño al ave, lo uno non buela tan bien ca non resçibe
tan bien el viento en la ala aportellada como quando la tiene
çerrada e guarnida de sus péñolas, otrosí
desque una péñola se quiebra, las otras péñolas
que están a par d'ella peresçen e van a mal, ca
unas a otras se ayudan e se sostienen. Otrosí, non es
honra del falconero e del caçador en que su ave ande así
e paresçe en ello mucho la su negligençia, o que
la guadó mal e se marrotó por su culpa, o que non
pone en ello remedio qual cunple, e por ende deves saber que
por muchas guisas se quiebran las péñolas a las
aves, lo uno por el traer quando los mercadores traen muchas
aves ayuntadas en uno e luengo camino, e non pueden así
curar de tantas aves ayuntadas, demás que non vienen en
la mano salvo en aquellos gavios que les fazen, e por ende las
aves como vienen çiegas con los capirotes e así
allegadas marrótanse mucho. Otrosí, se marrotan
las aves e quiébranseles las péñolas por
muchas vezes tomar grand prisión e bolcarse con ella,
por non la poder tener a su voluntat, así como quando
toma el açor abutarda o ánsar brava, o el falcón
neblí quando toma por ralea alguna tal presión.
Otrosí, pierde e quiébraseles algunas vezes la
péñola e péñolas al ave por mengua
e negligençia e poco saber del caçador, dexándola
en la alcándara olvidada e debátese e non la torna
nin cura d'ella e tuérçensele las péñolas,
e non cura de le acorrer e de gelas aderesçar, e dende
vienen a quebrar e dende adelante vienen aquellas péñolas
toda vía marrotar más fasta que se fienden e llegan
así ronpidas e trençadas fasta lo bivo; e si acaesçiere
que la péñola sea así quebrada e ronpida
fasta lo bivo, estonçe non ha remedio para se poder enxerir
e finca la tal péñola en aventura de la mudar el
ave, ca quando viene a la muda non se puede ayudar del pico e
travar d'ella para la mover como faze a las otras péñolas.
E si es al comienço del caçar non buela el ave
como deve e las otras péñolas andan en ocasión
por ella; e el remedio que aquí se puede poner es este:
toma unas turquesas pequeñas que llaman tenazas como aquellas
del meneter de los falcones con que les cortan las uñas
e el pico, mas cátalas que non sean agudas nin corten
e derriba tu falcón e cógelo e trávale de
aquella péñola con aquestas turquesas e sácagela,
ca con los dedos non podrás tirárgelas, e de sí
ponle en aquel poro forado por do salió un grano de çevada
pilado porque se non çierre, e de sí dale buenas
viandas e escúsalo de trabajo fasta que la péñola
venga nueva, ca esto es en las péñolas mayores
e son assentadas en logar que es pobre de govierno si non le
esfuerças con buenas viandas que le des. Otrosí,
si la péñola es quebrada en guisa que ronpió
todo lo maçiço e alguna cosa del cañón,
para fincar quanto la meitad del cañón estonçe
tomarás otra tal péñola de otra ave como
la has menester para allí, si cochillo, cochillo, si tisera,
tisera e faz mucho que sea del plumage de la tu ave, ca non deves
enxerir al girifalte péñola de neblí nin
al neblí del girifalte, ca non se faría bien, mas
a cada ave busca péñola de su semejança;
e si es pollo faz mucho porque sea la péñola que
has de enxerir polla, o si mudado, mudada e estonçe toma
el cuchilo que fallesçe e iguálalo con la péñola
quebrada do se ha de enxerir, e conçiértalo bien
con ella, e sea de aquella e de la tal ala como fallesçe,
si esquierdo sea de ala esquierda, si derecho sea del ala derecha
e de aquel cuento de logar si es el cuchillo primero o el segundo
o dende adelante. E toma la tal péñola e córtala
por el cañón en guisa que quando entrare por el
otro cañón llegue fasta [çerca] de lo bivo,
mas non llegue a ello porque le non duela, e fiende la péñola
que traes de fuera por el cañón a luengo, e sácale
aquel meollo que trae dentro e ponle de la trementina un poco,
e estonçe métela por el cañón de
la ave segund dicho he. por quanto, como he dicho, el cañón
fincó corto e la péñola que enxirieres non
toma tan grand asentamiento que pueda estar firme, si el ave
se bolcase con una presión o se debatiese, que luego la
derribaría. Para que esté firme forada con una
alesna muy delgada, trayéndola como para fuso, aquellos
dos cañones que están juntos en dos lugares en
esta guisa
e por aquellos dos forados,
mételes sendas plumas de perdiz de las que trae[n] en
las alas contra la cola porque son correosas e non quebrarán,
e mésalas primero del floxel que tienen, e desque las
metieres fasta que atiesten córtagelas de cada cabo a
raíz del cañón con un cañivete bien
agudo. Otrosí, si la péñola fuere quebrada
entre el cañón e lo maçiço, en guisa
que todo el cañón finca entero, entonçe
tomarás la péñola que traes para poner e
faz d'ella como avemos ya dicho e úntala con la trementina
fendiéndola e métela por el otro cañón
de la ave en guisa que se encorpore bien una con otra, e tal
como ésta non ha menester tarugos ca ella entra tanto
por el cañón de la ave que estará asaz firme,
e guisa sienpre quando metieres así estas péñolas
por las otras que entren retorçidas e encogida el cañón
de las péñolas que traes porque non fagan rebentar
la péñola del ave, ca después que dentro
fuere ella se soltará e finchirá todo el cañón,
e por ende la fiende, lo uno porque tome mejor la trementina
e lo segundo porque la apriete ombre e la encavalgue para la
meter. Otrosí, si la pluma o péñola es quebrada
por lo maçiço, por qualquier logar que sea quebrada,
o por lo más delgado o por lo más gruesso, taja
lo que estoviere marrotado e toma la otra péñola
que traes e conçierta las péñola[s] en guisa
que vengan nin más nin menos de lo que ha menester e taja
las dos péñolas, tan bien la del ave como la que
traes, sosquinas, por esta guisa
ca se juntan mejor. E guisa
que les non cortes las plumas menudas de qualquier de las péñolas
çerca del logar do han de ser juntadas ca paresçerían
feas e non se encobriría bien la enxiridura. E faz aquella
cortadura de las péñolas con cañivete bien
agudo e moja las dos péñolas, en el logar do se
han de enxerir, con agua tibia porque enterneçen e de
sí toma el aguja de enxerir que es fecha así
E estas agujas han de ser bien
delgadas, las unas más gruesas que otras, e otras de las
pequeñas, cada una segund la péñola que
se deve enxerir. E sean todas de tres esquinas de cabo a cabo.
E de las puntas fasta medio tengan sus esquinillas levantadas
al revés las unas de las otras, porque entre[n] en la
péñola e después non puedan salir; pero
estas picaduras de la aguja non sean muy espessas. E bien te
digo que pocas vezes las falla ombre quales cunple, por ende,
do las fallares tómalas e guárdalas bien. [E sean
bien fechas e las esquinas non sean mucho luengas], e sean tan
grandes e tan gruessas como pertenesçen en el logar do
han d'estar, non rebiente la péñola. E con aquella
aguja mojada en la sal e agua, porque orinesca, junta las péñolas
una con otra, que entre tanto de la aguja en la una como en la
otra e se vengan a juntar en medio de la aguja. E en todo esto
así para mientes de lo fazer con buen tiento de non enxerir
torçido nin fuera de medida la péñola. E
si lo bien fizieres pocos devisarán si es enxerida, e
para esto sienpre anda aperçebido de buenas agujas, mayores
e menores, delgadas e gruesas e de péñolas, cuchillos,
tigeras, e trayas contigo quando andovieres en el invierno al
caçar, porque si menester fuere pongas luego remedio.
Otrosí por estas ocasiones que vienen así de se
quebrar las péñolas deves sienpre catar e requerir
tu falcón quando alguna péñola se tuerçe.
Si vieres que non ha otra livor en ella, salvo torçedura,
toma estonçe el agua caliente, poco más que tibia
e mójale, e desque vieres que enternesçe tréngela
quedo, enderesçando, e después el ave misma la
endresçará. E si por aventura oviere en ella livor,
quiere dezir quebrada, pero que non es la péñola
partida, [toma estonçe un troncho de berça de col
o la foja penca si es gruesa e ponla en el rescoldo, e desque
fuere caliente sácala e ábrela e toma entre ella
aquella quebradura de la péñola e tenla allí
una pieça fasta que sude allí e de sí luego
soldará].

Capítulo XLVII
De las cosas e melezinas de que el caçador
deve andar aperçebido e traer consigo para sus aves
Todo caçador deve estar
muy apostado en sus aves, ca pues lo toma por aver plazer e faze
costa en conprar e buscar nobles falcones. Deve eso mesmo traerlos
bien guarnidos e bien apostados, e para esto deve andar bien
aperçebido de traer buenos capirotes e bien fechos e de
todas guisas, grandes e menores, así para girifaltes,
neblís e açores e otros falcones. E cada ave ha
la cabeça a su talle, pues ha menester capirote a su façión.
E deve traer cuero bueno para los fazer e el mejor cuero que
en el mundo ha para ellos son unos cueros de bezerros que traen
de Françia que llaman cueros de abadía e dízenlos
así porque los monges de las abadías dizen que
los adoban para sus çapatos e sus botas. Otrosí
deve el caçador traer muchas piyuelas, señuelos,
luvas, lonjas, atanbor, cascaveles de milana doblados, grandes,
menores e pequeños, tornillos para açores e gavilanes,
ferramental del menester de los falcones en que aya turquesas,
buen cañivete, punzón para coser señuelo,
cuchillo para tajar, capirotes e pihuelas; los fierros para adobar
segund suso están figurados, lima para adobar las formas
de los capirotes, si menester fuere muchas formas de capirote,
cada una de su guisa, cordeles para señolar. E cada falconero
deve traer sus cañivetes muy grandes para aparejar la
vianda de su falcón e fazer juntas e plumadas. Otrosí
deve traer sus pequeñas linjaveras de lienço, bien
fechas, para traer al costado do acorro ha menester e esconder
el ánade o la ralea que el falcón tomará,
porque la non vea do traya la vianda para su falcón, e
sus roederos, e el capirote sobrado, e cascaveles si quisiere
cargar o descargar su falcón. E deven traer una linjavera
grande do trayan sus gallinas muertas e plumas e roederos [e]
sus viandas para quando han de dar a comer a sus falcones. Otrosí
deve traer unas que se llaman tajetas que se fazen de barva de
ballena, fechas d'esta guisa:
e las fazen de madera e son
para traer gallina biva que non se afogue para que pueda acorrer
a su falcón si viere que lo non puede coger e non trae
prisión que le echen, e lo vee ir a perder por miedo de
águila. Otrosí deve andar el caçador aperçebido
de traer consigo melezinas para su aves, las cuales son estas:
Muy buena mumia, que es la más
preçiosa melezina para los quebrantamientos del falcón,
que pueda ser e es fecha de carne de ombre [confeçionada,
e la mejor d'ella es de la cabeça].
Azargatona, que tienen los boticarios.
Simiente de mastuerço.
Pez luziente o virgen.
Simiente de perexil.
Aziche.
Casca de enzina.
Çumaque.
Suelda de rata.
Sangre de dragón.
Açíbar cicotrín.
Açíbar pátigo.
Bolarménico.
Miel dura en terrón.
Ençienso.
Almástiga.
Piedra sanguina.
Clavos de giroflé.
Canela.
Flor de canela.
Espique.
Nuez de India.
Nuez moscada.
Maçiz.
Açúcar blanco.
Açúcar candi.
Açafrán.
Yerva lonbriguera.
Çumo de codesso, adelante
diremos qué es.
Pinpinela, bursa pastoris, yerva
de golondrina, todo es uno.
Coral blanco.
Cardenillo, otros lo llaman
verdetis.
Alunbre, otros lo llaman alumen.
Simiente de yerva menudilla.
Çumo de finojo.
Alosna que es ansenxo amargo.
Xabón francés.
Trementina.
Çeniza de vides.
Sevo de carnero.
Azeite.
Alvayalde.
Enxundia de garça.
Dialtea.
Ungüento çetrino.
Alcateniz.
Leche de cabras.
Mirra.
Estopas de seda.
Fabarráz.
Tártago.
Buenas tiseras para trasquilar
plumas.
Un peso pequeño para
pesar espeçias.
Lançetas.
Agujas de enxerir.
Agujas para coser ferida.
Píloras de açíbar
cicotrí son buenas para purgar del agua vedriada e de
la cabeça, todo de fita; e fallarás como se fazen
en el capítulo XIº.
Píloras de açíbar
pátigo son buenas para el purgamiento del cuerpo; e fallarás
como se fazen en el capítulo onzeno.
Suelda para feridas del falcón
e es en polvos; e fallar lo has como se deve fazer en el capítulo
XXVIIIº.
Suelda que dan a los falcones
en la vianda por los quebrantamientos del cuerpo; fallarás
como se deve fazer en el capítulo XXVIIIº.
Agua de espic que es buena para
el falcón que tiene comienço de agua vedriada;
fallarás en el capítulo onze.
Polvos para quando el falcón
regita; fallarás en el capítulo XXXIII.
Codesso es una mata que tiene
la foja menudilla como trébol e el madero es como blanco
e dizen que con el madero d'ello que lo tuerçen e que
atan en alguna tierra las cubas con ello e el çumo que
manda poner dél para las lonbrizes ha de ser de la raíz
e nasçe comunalmente en las riberas del agua; e si non
lo fallas aprovéchate de la yerva lonbriguera ca esto
era para las lonbrizes.
Polvos para la uña del
falcón; [fallarás como se fazen] en el capítulo
XXV son buenos para feridas de la caça.

Aquí
se acaba el Libro de la caça de las aves,
e fue fecho e acabado en el castillo de Óvidos,
en Portogal, en el mes de junio,
año de M trezientos e ochenta e seis años,
era de M ccc xx iiii años.

Edición preparada por José
Manuel Fradejas Rueda

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